miércoles, 5 de septiembre de 2012

Aquelarre - Viejas promesas y nuevas promesas


Nota del Máster: PJs presentes - Silvio, Bernal, Abner, Miriam, David y Sigrid


Silvinho llegó, sorprendido, al pueblo de las hadas. La mayoría de chozas que tenían estaban en las copas de los árboles y eran de construcción muy sencilla. De repente se vio rodeado por todo de criaturas de naturaleza totalmente extraña: tenían el pelo de la textura del césped o ojos azules como el fondo del mar. Lo miraban con curiosidad pero como si él no estuviera allí y no escuchara sus palabras ni sus súplicas de ayuda. Después de estar un rato investigándolo le preguntaron si llevaba tres cosas: el bebé, la sangre y el trigo. Por supuesto el campesino gallego no tenía ninguna idea de lo que le estaban diciendo, así que intentó sacar más información de las graciosas hadas. Por mucho que lo intentó le hablaban con evasivas o directamente no le respondían, únicamente consiguió que lo llevaran antes la Reina del Bosque y del Lobo. Parecía un avance, pero no sabía si para bien o para mal...

El resto del grupo volvió al pueblo derruido dónde estaban los niños, allí quisieron separar a algunos para hablar con ellos para intentar descubrir más información. Bernal, Sigrid y Abner se separaron y alejaron hacia el bosque a uno de ellos, pero fueron descubiertos por las hadas  llevados 'amablemente' al poblado de las hadas.

Silvio ya no estaba allí, lo habían internado en el bosque y llegado enfrente a un árbol inmenso, más grande que casi cualquier castillo que hubiera visto nunca. Había dos lobisomes haciendo guardia en la entrada, una vez entraron se le presentó ante la Reina del Bosque y del Lobo. Parecía una mujer anciana hecha de madera, sus ojos acuosos y su pelo verde como el césped. Estaba unida al árbol como si fuera solo uno y miraba al pobre gallego con odio.

Mientras, David y Miriam se dirigieron al norte del pueblo de los niños, encontrándose unas cuevas con un lobisome, que les vio y corrió hacia ellos. El rabino alzó su estrella de David la cual empezó a brillar y paralizó al lobo gigante, empezando a arder mientras se le acercaba recitando rezos de la Torah:  Mode ani lefanecha, melech hay vekayom, shehe’hetzarta bi nishmati, be’ hemla raba emunateja. Esta derrota causó una gran impresión en los dos, haciendo ver que el poder de Adonai es infinito, pero quizás les hizo caer en el pecado del orgullo...

El resto del grupo, el saltimbanqui judío, su amigo, el bandido portugués y la mendiga teutona, fueron llevados al poblado de las hadas. Fueron subidos a las copas de los árboles dónde hacían vida los extraños seres, allí fueron bien tratados y se les ofreció comida y bebida de hada, muy suculenta y tentadora.

Mientras, Silvio estaba en una gran habitación con una especie de simulacro de habitación dentro del árbol que era la fortaleza de la Reina. Un lobisome lo vigilaba, la Reina lo había dejado quedarse (y no matarlo) a cambio de sus servicios como alquimista. También había descubierto el origen de la maldición de los Ayamonte: un pacto que se hizo hace muchas generaciones para que la suerte favoreciera a la familia, pero en el caso de no cumplir, la suerte se truncaría. Al principio de cada primavera se tenía que hacer una triple ofrenda: La primera palabra de un bebé, la primera sangre de una joven y el primer trigo del año. En algún momento algún Ayamonte decidió no colaborar con las hadas y se olvidó el ancestral trato, cayendo sobre ellos una perpetua desgracia. Silvio tenía las respuestas que habían venido a buscar... el problema es que estaba secuestrado por la Reina Hada y separado del resto del grupo.

El grupo que estaba con las hadas las pudo convencer de ir a ver a la Reina Hada ellos, pues vieron que no sacarían nada de ellas. Durante el camino Bernal se quiso adelantar a la comitiva de hadas, pero fue brutalmente atacado por unos lobisomes y solo sobrevivió gracias a que su osa Berninha y las hadas le protegieron. Cuando llegaron al inmenso árbol se encontraron una escena dantesca: David estaba al suelo perdiendo sangre, fruto de un brutal ataque de lobisome y Miriam se internaba en el bosque perseguida por uno de ellos. Silvio oyendo el ruido de fuera y reconociendo las voces de sus compañeros decidió salir a la carrera, eso hizo enfadar a la reina que mandó a un lobisome detrás suyo y lo atacó con raices del árbol, dejándole herido.

Sigrid corrió a ayudar a David y Bernal, aunque herido, quiso ayudar también. Por su parte Abner se quedó en la protección de las hadas. La Reina del Bosque y del Lobo salió de su fortaleza a pedir explicaciones a los humanos que la molestaban, a sabiendas que tanto Silvio como Miriam estaban siendo perseguidos por lobos y que David se estaba desangrando. Silvio se refugió entre las hadas, momento en el que pudo negociar con la Reina. Se comprometía y juraba hacer cumplir la promesa de la familia Ayamonte justo en el momento que Miriam creía que iba a morir bajo las garras de la bestia.

Así que una vez con la información que necesitaban, y una promesa hecha, se dirigieron hacia la salida del bosque...

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