
El grupo rápidamente decidió que su primera acción tendría que ser ir a avisar a Hardestadt y al resto de Fundadores sobre la reunión que tendrían Japheth y Claudius Giovanni en el Monasterio de San Timoteo Mártir. Mientras avanzaban por los oscuros bosques transilvanos Nicoleta, Eneas y Heimdallr oyeron que alguien les siguía a la distancia, después de los dos ataques anteriores en esos caminos ya no se fiaban, pararon el carro y bajaron todos a esconderse entre la maleza. Eneas sintiéndose valiente deja a Paul con los otros y se interna en el bosque con máximo sigilo buscando a sus perseguidores hasta que encuentra un rastro. Utilizando sus habilidades extrasensoriales obtiene una visión de quién son: un grupo de tres soldados liderados por un hombre apuesto con una gran cicatriz en la cara: Lord Lothar. Con esa información desvia la pista de sus perseguidores y vuelve con su grupo para compartir esa información.
Una vez ha vuelto ya tienen un plan: Eneas va el primero guiando y el resto del grupo lo sigue, una vez ven al grupo Heimdallr usa su control sobre la oscuridad para rodearlos de una negrura casi corpórea que empieza a ahogarlos. El noble escandinavo entra dentro y saca a rastas al sirviente Giovanni y entre todos lo inmovilizan y empiezan a interrogarlo mientras la oscuridad ahoga a los pobres soldados. Lothar había sido enviado por Claudius Giovanni para espiar al grupo y verificar que no eran unos traidores. Después de hacerlo hablar Nicoleta lo dejó inmovil con su arte de la carne y se dirigieron al Castillo de Deverick dónde residian los Fundadores.
Allí fueron recibidos educadamente por los ansiosos Antiguos con ansias de conocer cómo iba su plan. Hardestadt parecía contento cuando se le informó que la reunión se haría, su prioridad sería que esa reunión llegara a hacerse, siendo la salvación de Roderigo y el asesinar a Lady Jadvyga importante pero secundario. Heimdallr empezó a estrechar su relación de amistad y confianza con Ricardo de Corazón, aunque se notaba que el antiguo Toreador tenía un interés más profundo en el Lasombra. Por otra parte Eneas quiso profundizar sobre el funcionamiento del Clan Tremere junto a la Dama Fanchon, la qual parecía agradarle el tener un pupilo. Hardestadt les contó el plan: se esconderían en las grutas del jardín y allí aguardarían que Claudius Giovanni atacara a su hermano Japheth.
A la noche siguiente volvieron hasta la Posada del León a encontrarse con la Conspiración de Isaac. Claudius Giovanni estaba exultante con la información y cada uno de los sires se fue con su chiquillo para continuar con su aprendizaje. Lord Mieczeslav experimentó con Nicoleta con Roderigo, el cual le hicieron todo tipo de transformaciones de la carne, Heimdallr empezó a pasar tiempo con Lady Jadvyga para ganarse su confianza, Eneas fue inquisitorial en cuanto el papel de Lord Casmir en la Conspiración, éste reconoció que le habían prometido conocimientos ocultos que le permitiría escalar posiciones en el Clan Tremere, el miedo al fracaso no lo frenaba. Luca pasó muchos ratos con su serio y silencioso sire.
Las noches siguientes fueron especialmente activos para Heimdallr y Eneas. El primero empezó a estudiar los movimientos de la Ventrue e intentar convencer a su Sire que ella sería la traidora del grupo cosa que parcialmente consiguió y pudo hacer que la vigilaran de cerca, por otra parte el jóven gitano jugaba a los dados con los guardias humanos, ganándose también su confianza para el día que pudiera salvar a Roderigo.
Entonces tres noches antes de la reunión Heimdallr pidió permiso a su Sire para poder ir a buscar a su sirviente Jorg en la Posada del Cordero Rojo para poder mandar una carta a sus tierras por si algo salía mal. Su Sire le consultó a Claudius y éste recomendó que se fuera todo el grupo, pues los Fundadores tendrían guardias en los caminos: Lothar no había vuelto de su misión.
Así que todo el grupo se dirigió a escondidas a visitar a los Fundadores pues Heimdallr tenía un plan: hacer que los Fundadores mandaran un correo dónde Lady Jadvyga acostumbraba a pasear para así lo capturaran y los conspiradores mismos fueron los que la destruyeran. La noche que pasaron allí Eneas preguntó a la Dama Fanchon por el papel que tenía el Clan Tremere en todo este tema y ella fue muy ambigua, llegó a reconocer que el papel de Lord Casmir no era totalmente desaprovado por el Concilio Tremere. Las revelaciones continuaron con el paseo nocturno de Heimdallr con Ricardo de Corazón: parecía que hacía siglos los Ventrue estaban decepcionados con los Capadocios, se habían vuelto demasiado espirituales y Cappadocius más y más alejado de la realidad. Que la família Giovanni ganara poder dentro del Clan haría que se volvieran a preocupar por asuntos terrenales y los Ventrue recuperar unos poderosos aliados, el noble escandinavo le confesó que Hardestadt les había ordenado que mataran a la conspiradora Ventrue. Antes de marchar y cuando nadie miraba Ricardo habló a parte con el Lasombra, tenía la sospecha que el misterioso espía que tenía Hardestadt no era sinó Lady Jadvyga, por eso quería que la mataran, para que no hablara de la implicación directa de los Ventrue en la Conspiración, esta información hizo replantear el asesinato de la Ventrue pero ya no había tiempo para salvarla.
Y así volvieron con Giovanni y la Conspiración. Les informaron que tendrían un papel especial en la noche siguiente, cosa que les preocupó. Heimdallr Skarsgard fue a cazar, Eneas a buscar hierbas que adormecieran y preparar un brebaje, Luca con su Sire y Nicoleta a experimentar con Roderigo e intentar recomponerlo.
Al anochecer siguiente Eneas ya había dado instrucciones específicas a Paul. El Tremere brindó con los guardias a su salud y a lo que iba a ocurrir esa noche, esperaba que se quedaran dormidos y que Paul pudiera rescatar al ghoul de Hardestadt que tan amable había sido con ellos. Todo el grupo de la Conspiración salieron hacia San Timoteo.
El jardín interior del monasterio de los Capadocios resulta sorprendentemente grande para tratarse de un patio santuario. Resguardado de los elementos, está protegido por los altos muros del monasterio y tres grandes rocas alzadas en su lado norte. Los monjes creen que las rocas, vagamente humanoides, son una señal de que el lugar está bendecido, y las llaman la Trinidad.
El jardín está rodeado en tres de sus lados por muros de piedra gris. Sólo las formaciones rocosas marcan el lado norte. Sólo las formaciones rocosas marcan el lado norte. Este "muro" incluye varias grutas ocultas, un pequeño complejo de cavernas (la entrada de la cueva está cerca del miembro más pequeño de la Trinidad) y un manantial natural.
Los monjes han plantado varios arbustos y plantas espinosas en el jardín, como recordatorio del dolor que todas las personas deben soportar antes de alcanzar la perfección del eterno abrazo de Dios. Las rosas cubren también los terrenos del jardín.
La mayor parte de las grutas está rodeada por un semicírculo de roca. Los monjes pasaron siglos trabajando la piedra para labrar bancos y asientos en la misma. Tres de estos masientos rocosos son particularmente imponentes, con el mayor de ellos flanqueado por los otros dos. La gruta es lo bastante grande para albergar cómodamente a unas cuarenta personas, y los monjes usan a veces el lugar para los servicios al aire libre.
En esta cueva, Japheth y varios monjes (sus chiquillos y ghouls) esperan a Claudius Giovanni.
Japheth se acomoda en el asiento de la derecha. El del centro está vacío, pero en el izquierdo se sienta un viejo vampiro de duras facciones, con el brazo derecho deforme. Lo cierto es que de algún modo sus rasgos os son familiares: Augustus Giovanni, padre de Claudius Giovanni y chiquillo de Cappadocius.
La tensión entre los allí sentados y el recién llegado Claudius junto a su quadrilla es más que notable después de que estos entraran atrevidamente en el jardín y se presentaran "con humildad" ante Japheth. Claudius saca una paloma blanca y se la da a Heimdallr "Dásela a mi hermano Japheth como oferta depaz".
Heimdallr y el resto de la cuadrilla se acercan a Japheth y le hacen entrega de la paloma. El Antiguo la acepta aunque pueden ver que lo hace con sumisión y pesar. Hace una señal a los neonatos para que se queden a su lado.
Claudius se aproxima, con una burlona sonrisa de penitente en su arrogante rostro, mientras sus compañeros de conspiración permanecen a una respetuosa distancia. El Giovanni se arrodilla ante Japheth:
- Perdóname, hermano, pues he pecado contra ti
- Ay, hermano, sí que lo has hecho.- Dice con gran pesar Japheth.
Una larga pausa sucede a la respuesta del Capadocio antes de que este prosiga
- Pero mi Sire lo perdona todo, como hace mi Sire en el cielo. Y así te perdono yo.
Claudius se incorpora, haciendo un espectáculo de sacudirse el polvo de sus calzas de seda. Entonces, Japheth agarra a Claudius, manteniendo al Giovanni a la distancia de su brazo, mientras que con la otra mano, sujeta a la a la paloma frente a su pecho, casi protectoramente.
- Vete, - las palabras de Japheth contienen un indescriptible dolor emocional .- y no peques más.
- ¿Qué es esto? ¿No besas a tu hermano? - Habla el aristócrata con tono provocador - ¿No le das un beso de paz y perdón?
Japheth suelta el brazo de Claudius, y éste se acerca a su pecho.
Súbitamente, Japheth le coge la cabeza entre las manos, diciendo
- Óyeme bien, "hermano". Soy yo quien se sienta a la diestra de nuestro Padre. Obedezco su voluntad y su palabra. ¡Ten bien presente el destino de quienes abandonan su sendero.
Sollozando, libera al nigromante
- Vamos, Claudius. Estoy esperando tu beso de paz. Conozcamos cada uno el alma del otro y acabemos con ello.
Claudius aferra a Japheth y tira de él en un solo y brusco movimiento.
La paloma, atrapada entre ambos, cae al suelo con el cuello roto, mientras Claudius hunde sus colmillos en el delgado y pálido pecho de Japheth, desgarrando el hábito del monje y haciendo que la sangre salga a chorros. Ésta rebosa los gruesos y codiciosos labios del Giovanni y cae, roja y brillante, sobre las antes inmaculadas ropas de Japheth.
La boca de éste se retuerce en una mueca, pero su cuerpo permanece impávido, los brazos abiertos para aceptar el "beso" de su hermano. Sólo sus puños crispados y la sangre que cae por su barbilla, al haberse hundido los colmillos en sus propios labios, traicionan lo involuntario de su sumisión.
Todos los monjes se dejan caer al suelo y entonan una oración entre sollozos. En ese momento se oye ruido y gritos: los Fundadores han entrado en acción.
- ¡Muerte a los traidores! ¡Muerte al nigromante! ¡Muerte a la conspiración!
Hardestadt luce una ancha sonrisa, pues tiene lo que necesitan: ha atrapado a Claudius en el acto de desobedecer una de las tradiciones fundamentales
- Atrás- Resuella Japheth entre convulsiones - ¡Que no se derrame sangre en nombre de los Capadocios!
Sin embargo los fundadores se lanzan con sus espadas contra sus rivales conspiradores, los cuales rápidamente forman un círculo protector alrededor de Claudius y Japheth para que su líder pueda terminar la terrible tarea.
Comienza la batalla, y una tormenta está a punto de estallar. Ambos bandos chocan entre los gemidos del viento. Hardestadt y los Fundadores se enzarzan en una batalla contra los Conspiradores, haciendo imposible frenar la diablerie, el Ventrue pierde los nervios.
- ¡Chiquillo! ¡Cobarde! ¡Pacifista! ¡¡Defiéndete!!
Heimdallr empieza a chillar a la silla del medio, sabiendo que es la de Cappadocius.
- ¡Aparece! ¡No ves que matan a tu chiquillo!
Los otros no hacen caso a la diablerie y van en búsqueda del poder personal: Nicoleta y Eneas atacan a sus sires para diablerizalos, Luca, interesado en el poder de la ofuscación, diableriza a Lady Teophana, aprovechando que todos están luchando.
Heimdallr viendo que Cappadocius no aparece hace una gran sombra alrededor de su Sire y lo aparta del combate, empieza a contarle que la Conspiración, por mucho que Claudius triunfe en su diablerie, está condenada por los Fundadores y que la mejor opción sería unirse a ellos. Parece que Lord Valdemar tiene sus dudas con lo que rápidamente salen los dos de la sombra y se lanzan a atacar a los pocos Conspiradores que quedan.
Claudius lleno de sangre y poder cuando finaliza la diablerie grita exultante a los furiosos cielos enrrojecidos por el incendio que tiñe el cielo y empiezan a devorar el monasterio con sus grandes llamas relamiendo el firmamento de la ventada noche.
- ¡Quien coma mi carne y beba mi sangre tendrá la vida eterna; y yo le alzaré el día final!
En este momento llega Cappadocius.
El antediluviano aparece en el asiento central de la roca, al lado de Augustus. Aunque resplandece como la última vez que lo habíais visto, observáis que no es tan transparente como antes ni en suspensión en el aire. Parece muy enfadado y rebosante de poder.
Feroces vientos recorren la cara de la roca haciendo que todos retrocedan ante él, detuviendose la mayoría de enfrentamientos.
Claudius Giovanni, ¿qué es lo que has hecho? Pregunta, con su voz resonando incluso por encima de los bramidos del viento.
Claudius queda paralizado en medio de la tormenta, con una expresión de asombro y culpabilidad en el rostro. Mira con miedo en dirección a Augustus
- Ha hecho lo que yo le ordené, Sire. Ha tomado el lugar de tu propio hijo... como yo voy a tomar el tuyo. ¡Quiero tu sangre, "Padre"!
No puedo dártela. Pertenece a Dios
- Entonces espero que me perdone por derramarla
Su perdón alcanza a todos, incluso a quienes son como tú
- ¡Cretino santurrón! ¡Voy a acabar contigo!
Augustus ataca, pero le resulta difícil moverse, como si el viento o el aura de Cappadocius se lo impidiese.
Piensa en lo que haces, hijo mío. El mismo Caín me ha hablado y me ha dicho: "Haz de ti un eterno sacrificio, para que todos tengamos la vida eterna". He de crear el cielo en la tierra, liberándonos a todos de la maldición de Dios, y liberando a los mortales de la tumba.
- ¿El cielo en la tierra? ¡Nunca!
Con un gran esfuerzo Augustus llega a su sire
No puedes detenerme. Me he entragado libremente, y mi alma perdurará incluso aunque esta forma se extinga.
- ¡Entonces tendré tu alma además de tu poder!
Cuando Augustus salta sobre su sire, también él comienza a resplandecer. Desnuda sus colmillos y bebe ansiosamente del traslúcido pecho del Antediluviano. Cappadocius cierra los ojos y acuna gentilmente la cabeza del nigromante en su seno. Chorros de sangre caen de la boca de Augustus cuando resuella:
- ¡Ahhh! ¡Su sangre quema!
- ¡NO! ¡BLASFEMIA! ¡DETENTE! - Aúlla Hardestadt tratando de atacar a Augustus, pero sin conseguir atravesar los fuertes vientos que se arremolinan en torno a la pareja, gritando como almas perdidas.
Nadie puede acercarse a tan terrible escena del hijo matando al padre, el viento frena cualquier intento de moverse, la única opción es ver como Augustus Giovanni comete amaranto sobre Cappadocius.
Cuando Augustus concluye la diablerie el cuerpo de Cappadocius se funde en la nada. La luz emana de los ojos, orejas, nariz y boca de Augustus como si una gran luz llenase su cabeza. Se tambalea como un borracho antes de desaparecer gritando: "¡Claudius, su alma se escapa! ¡Atrápala con la paloma!"
Claudius intenta acercarse a la paloma que Heimdallr había traido, pero una figura con una extraña túnica se acerca corriendo a ella, parece que los vientos sobrenaturales no les afectan. Se arrodilla encima, se corta al muñeca y empapa la paloma de su sangre. En un momento que mira a la cuadrilla ven que es una chica pelirroja, Marianna?
En ese momento los cielos se abren, el viento cesa y la lluvia empieza a caer. Claudius contempla con horror la paloma ensangrentada. "Vuelve!" grita.
Los Fundadores caen encima de los conspiradores que quedan: Claudius Giovanni, Marchettus, Lady Dimitra, Matrona Violetta, Sire WenceslasBajazet Al-Nasir, Lady Amisa, Gabrin y el arrepentido Leopold Valdemar, que se le trata con más benevolencia.
Hardestadt arde de cólera: "¡Diablerie! ¡La más vil diablerie! ¡Claudius Giovanni, debería destriparte aquí mismo!" Los Fundadores discuten sobre qué hacer con él. "¡Nunca aceptaremos vuestro clan! Siempre seréis unos renegados y os perseguiremos hasta el fin del mundo!"
Lady Fanchon dice: "No tan rápido. Si ahora dominan el linaje, no podemos desdeñarlos tan fácilmente".
Hardestadt monta en cólera: "¡Tampoco debimos haberos aceptado nunca a vosotros, tras vuestro Amarando al cretino de Saulot!"
Durante todo el interrogatorio Claudius insiste que se le libere. Finalmente aparece un grupo de vampiros Giovanni que piden que Claudius les sea devuelto indemne. A cambio aceptan apoyar a los Fundadores. Hardestadt, muy a regañadiente y después de discutirlo profundamente con los otros Fundadores, les entrega a Claudius. Ante tales eventos esa misma noche empieza los preparativos para convocar a los antiguos de todos los clanes a la primera reunión de la sociedad llamada 'Camarilla'.
Los Giovanni antes de irse se dirigen a la cuadrilla, ante su traición a Claudius han conseguido ganarse la enemistad de la familia (o Clan?) Giovanni, a partir de ahora tendrían que ir con cuidado pues usaran toda la influencia de los mercaderes de la muerte contra los neonatos...

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