lunes, 28 de noviembre de 2011

Crónicas Giovanni - La Última Cena - Acto II - En los salones de los muertos







Nota del Máster: PJs presentes - Nicoleta, Heimdallr, Eneas

Los tres invitados supervivientes son encadenados dentro de un carruaje totalmente opaco que no permite entrar ni un poco de luz, allí viajan durante casi dos días. El viaje es acongojante y aburrido pues la única consciente es Nicoleta, sus dos compañeros de viaje están estacados y parecen muertos.

Una vez paran, los guardias quitan la estaca de Heimdallr y Eneas y allí, delante suyo, está ese gigantón enfundado en armadura de placas llamado Hardestadt junto con otra mujer de mediana edad ricamente vestida:

- Bienvenidos al castillo de Deverick conspiradores, mañana por la noche me contaréis TODO lo que quiero saber, ahora bajadlos a la mazmorra.

Los guardias llevaron a los tres débiles neonatos a las mazmorras y los encadenaron allí. Sin entender por qué se les había apresado estaban llenos de ira aunque débiles y Eneas empezó a chillar para llamar la atención del carcelero. Éste vino, pero sin hacer caso a sus preguntas con una vara terminada en cuchilla empezó a hacer sangrar al bachiller. Éste aún y sentir mucho dolor vio cmo sus heridas curaban mientras el carcelero, sin mediar una palabra, volvía a salir de la celda.

Y se hizo de día, todos notaron un extraño sopor que los invadía y Heimdallr cayó inconsciente? dormido? muerto? Eneas y Nicoleta vieron como en el techo entraba un pequeño rayo de Sol y sin saber el por qué empezaron a sentir mucho terror. A medida que avanzaba la mañana veía como el rayo de sol se acercaba a ellos y temiéndola se apartaban, aunque las duras cadenas no les permitirían apartarse de la luz. Pero a medida que llegó el mediodía la luz fue desapareciendo y ambos prisioneros pudieron respirar aliviados.

A la noche siguiente entran un extraño grupo de ocho personas y se presentan:

- Hardestadt: Un hombre muy corpulento y vestido con una armadura de placas. Mira a los tres neonatos con desprecio y parece ser el líder de los llamados 'Fundadores'.
- Adana de Sforza: Una mujer rubia y pequeña, de estrechos ojos azules y rasgos afilados.
- Milov Petrenkov: Un joven moreno y delgado de cabello castaño y revuelto, con ojos grandes e inocentes del mismo color.
- Camilla Banes: Una mujer exageradamente alta y de mejillas sonrosadas, con ojos chispeantes y soñadores.
- Josef von Bauren: Un hombre enjuto y encorvado de no más de un metro sesenta de alto, con enormes verrugas supurantes que cubren la amyor parte de su piel.
- Rafael de Corazón: Un hombre de extraodinaria bellea y complexión media, con una voz meliflua.
- Dama Fanchon: Una mujer bien parecida de mediana edad, co cabello muy largo y de color oscuro y ojos verdes y brillantes.

Miran a los tres prisioneros y se llevan a Eneas, no se lo llevan demasiado lejos pues al cabo de un rato oyen los gritos de él insistiendo en su inocencia. Al cabo de un rato llega Hardestadt con unos guardias, Eneas está semiinconsciente, le faltan varios dedos y sufre quemaduras. El siguiente en ser torturado e interrogado es Heimdallr. El proceso se repite, gritos de dolor y los Fundadores no encuentran las respuestas que querían. El escandinavo vuelve con una mano rota, otra cortada y las piernas chamuscadas. Finalmente ya sin mucha fe se llevan a Nicoleta, hacen las mismas preguntas y consiguen las mismas respuestas, así que ella solo se lleva una oreja cortada.

Vuelven a reunirse todos en la mazmorra, qué hacer con ellos, unos simples neonatos no conocedores de la Sangre? Ellos esperaban unos poderosos conspiradores y en vez de eso se encuentran con esto... Empiezan a discutir, Hardestadt aboga por destruirlos mientras que la Dama Fanchon quiere vincularlos, Ricardo parece que únicamente está interesado en el rubio Heimdallr y Josef no se pronuncia.

Una extraña figura se había mantenido apartada todo el rato, casi sin poder ser vista por los tres prisioneros ahora se adelanta y gritas: idiotas todos! Todos se la quedan mirando: es la anciana mendiga de la Posada del Carnero Rojo: Synovea.

La anciana aboga por los pobres neonatos, pueden ser útiles espías y además su resentimiento hacia sus sires puede servirles. Y si son destruidos Hardestadt y el resto de los Fundadores no perderían nada. Se acerca a ellos saca un huevo y lo casca, los atónitos vampiros pueden ver como de dentro sale sangre. Durga Syn, anciana profeta, determina que los neonatos tienen un destino a cumplir en lo que se va a iniciar y tienen derecho a cumplirlo. Hardestadt, que durante años ha seguido los consejos de la Ravnos y nunca sus predicciones han fallado, reflexiona sobre este hecho y acuerda con los otros Fundadores usar a los neonatos como perros de presa contra la Conspiración de Isaac.

"En esta noche de 5 de abril de 1444, declaro anatema a Giovanni y sus compañeros de conspiración. Nunca más recibirán socorro de otros chiquillos de Caín. ¡Serán perseguidos hasta el fin del mundo, y allí donde sean encontrados s eles quemará por su sacrilegio! Y vosotros seréis nuestros perros. Perseguiréis a vuestros padres, destruyendo a quienes ilícitamente os dieron la no vida. Y si no lo hacéis, os uniréis a vuestros progenitores en el anatema. ¡y ni dios ni demonio de la Estirpe o el ganado os salvará de mi cólera!"

Los Fundadores abandonan la sala y Roderigo con unos sirvientes entran en la sala. Limpian a los neonatos y les dan ropas de mercader, seguidamente les llevan a una sala dónde se les permite alimentarse de jarras llenas de sangre. Eneas se niega a beber y pide que si se tiene que alimentar de sangre, que sea sangre de animal. Roderigo entendido el dilema del bachiller hace traer una oveja y la desangra para que se pueda alimentar. Heimdallr y Nicoleta parece que se han adaptado muy bien a su nueva situación, uno por su natural crueldad que le hace ver las posibilidades de su nuevo estado, la otra por su entorno y educación dirigida desde las sombras por su 'abuelo' (un antiguo Tzimisce) que ya había visto las posibilidades de crear una potente chiquilla en ella. Roderigo les habla de su nueva naturaleza y unos rudimentos de la sociedad Cainita y sus poderes.
Se les permite descansar en una habitación con unas camas rudimentarias y a la noche siguiente son llamados por Hardestadt. El plan es que irán con Roderigo a la Posada del León, a un día de viaje, allí se esconde la Conspiración de Isaac antes de hacer si siguiente movimiento. Explicarán que han podido huir y han dominado al cochero para que les lleve a los sitios dónde se esconden, allí buscarán el perdón y el favor de sus sires... y aprovecharán para aprender sus planes y movimientos y, a ser posible, eliminarlos uno a uno, a poder ser empezando por Lady Jadviga. Rafael de Corazón les da una última charla sobre su creación: la Mascarada, los humanos tienen que olvidar la existencia de los vampiros para que dejen de ser una amenaza para ellos, así que delante de los mortales se tienen que comportar con normalidad y sin revelar su verdadera naturaleza.
Dicho esto suben a un carro especialmente habilitado para viajar de día los vampiros y emprenden la búsqueda de sus sires.

Crónicas Giovanni - La Última Cena - Acto I - Un nuevo invitado

NOTA DEL NARRADOR: Debido a la incorporación de un nuevo jugador se crea un nuevo invitado para la cena, Heimdallr Skarsgard.

Heimdallr es un noble escadinavo absolutamente cruel que nunca ha dudado de matar a miembros de su família o cualquier opositor para mantenerse en el poder, ha expulsado cualquier religión cristiana y judía y no duda en hacer cualquier tipo de acto vil por placer. Durante la cena habla con Lord Valdemar el cual le interroga sobre sus miedos, Heimdallr responde sin ningún problema que su único miedo es perder su territorio y riquezas demostrando su egoista y materialista manera de ver su vida. Entonces Lord Valdemar le hace ir por pasillos y dentro de una sala medio a oscuras hay un regalo para Heimdallr, se trata de un pergamino que le otorga el control de unos mercenarios venecianos durante un año, con todos los gastos a cargo del señor Giovanni, únicamente tiene que cogerlo. Sin dudarlo un momento el nórdico entra con una vela en la mano, empieza a dar los primeros pasos y la oscuridad dentro la sala va haciéndose más y más opaca, hasta el momento que la otra iluminación desaparece dejandó únicamente la vela en su mano. Nota que algo se mueve en la oscuridad, cómo si la misma oscuridad se moviera... unos segundos después no hay duda, hay algo dentro de la habitación y le ha rozado la pierna, la vela de su mano cada vez ilumina menos y Heimdallr se empieza a poner nervioso. Continua avanzando hasta que algo se le enrosca a la pierna y lo hace caer. Antes que pueda defenderse está totalmente inmovilizado y empieza asfixiarse hasta perder la conciencia...

Se despierta en la mesa del comedor justo cuando los otros invitados entran, el resto ya es de sobras conocidos...

sábado, 26 de noviembre de 2011

Crónicas Giovanni - La Última Cena - Acto I - La cena






Los invitados llegan a la mansión de Claudius Giovanni justo cuando el último rayo de sol se desvanece en tililantes pavesas. Se trata de un imponente y rotundo edificio con un jardín descuidado a la derecha y un cementerio a la izquierda. La casa está bien fortificada, con ua sola puerta muy sólida y unas pocas ventanas estrechas, protegidas todas por postigos interiores. Cuatro centinelas con armamento ligero que montan guardia en los parapetos se aproximan a los carruajes cuando éstos llegan

Un soldado abre la robusta puerta de roble y Roderigo conduce a los 13 invitados al interior de la mansión. Llegan a un corredor largo y estrecho, iluminado por velas dispuestas en fuertes soportes de hierro parecidas a jaulas. Las velas proporcionan una luz muy tenue, proyectando grandes y difusas sombras sobre rostros y paredes. El soldado permanece en su puesto y cierra la puerta de golpe, encerrando a Roderigo y a todos invitados en la penumbra.

A medida que los invitados avanzan en grupo por el sombrío lugar pueden ver que las paredes están preparadas con troneras para arqueros, destinadas a atrapar a los posibles atacantes en un letal fuego cruzado. Malignos rostros de gárgola adornan las paredes el corredor, dirigiendo sus burlonas miradas de piedra hacia los personajes; incluso parecen contorsionarse a la escasa luz de las velas.

Al final del largo corredor los invitados se encuentra frenta a otra sólida puerta de madera. Roderigo se detiene ante ella y golpea fuertemente. La puerta no se abre, sólo hay silencio en el aire rancio del tenebroso corredor.

Roderigo llama de nuevo, sin obtener respuesta, mira a los invitados con una sonrisa intranquila.

- Algun problema? - Pregunta Eneas, un poco nervioso por toda la seguridad y tenebrismo que rodea la mansión.

- Nada, nada, estad tranquilos...

Unos cuantos minutos después, la puerta chirría al abrirla un soldado acompañado por Lothar. Los dos hombres se encuentran en un gran recibidor, iluminado de la misma forma y amueblado con piezas extrañamente delicadas, a la última moda veneciana.

Lothar observa a Roderigo y, sin una palabra de saludo, dice torvamente: ‘Llegáis pronto.’ Roderigo se quita el sombrero y responde: ‘Mil perdones Mayordomo Lothar’. Lothar le golpea cruelmente en la cara con una fusta, haciendo que mane la sangre que el cochero se limpia del rostro. Poniendo la fusta en su abrbilla dice: ‘No olvides la fuente de esa sangre’ dice con brusquedad.

‘Entrad’ dice Lothar, haciendo un gesto hacia Roderigo y los invitados. Una vez entran éstos en la habitación, Lothar detiene al cochero ‘Como castigo no tomarás parte en el festín de esta noche. No comerás más que las sobras. Ahora vete.’, ordena el mayordomo señalando la puerta con su fusta manchada de sangre. Roderigo se da la vuelta y comienza a recorrer de nuevo el pasillo y el soldado cierra y atranca la puerta interior.

Lothar contempla la marcha de Roderigo por un instante y después se vuelve hacia los invitados, diciendo: ‘Bienvenidos a la mansión Giovanni. He de terminar algunos preparativos. Esperad aquí’. Tras eso sale de la estancia, dejando a los trece invitados en compañía del soldado.

Los invitados miran la estancia, están encerrados con un soldado. La situación cada vez es más extraña e inquietante, son invitados o prisioneros?

Lothar regresa cinco minutos más tarde, luciendo una ancha sonrisa: ‘Venid conmigo, Os presentaré a vuestros anfitriones’. El mayordomo guía a los personajes a través de la casa. Éstos pueden oír música a medida que atraviesan diversas estancias cada vez más elegantemente amuebladas y custiodadas por soldados.

Lothar abre dos adornadas puertas que conducen a una gran sala de banquetes, también tenuemente iluminada por unas cuantas velas protegidas. En el interior trece personas se sientan en torno a una gran mesas, con una silla vacía junto a cada una de ellas. Son un extraño conjunto de hombres y mujeres: bien vestidos unos y desaliñados otros, unos muy atractivos y otros estremecedoramente feos, algunos con aspecto local y otros obviamente extranjeros. Un hombre bajo y panzudo, ricamente vestido se sienta en la cabecera de la mesa. Hay cinco sirvientes, dos despenseros y tres doncellas que permanecen inmóviles junto a la pared mas alejada.

Lothar se descubre y hace una gran reverencia a los anfitriones diciendo: ‘Señor Giovanni, señores, damas, os presento con profundo orgullo el fruto de mi larga búsqueda. ¡He aquí los trece de los más puros ejemplares de estas tierras!’

El hombre de la cabecera de la mesa se levanta: ‘Queridos amigos, soy Claudius Giovanni. ¡Bienvenidos a a la bella casa Giovanni! Sois mis invitados y mientras estéis aquí mi casa es vuestra. ¡Venid, venid y uníos a vosotros!”

Los sirvientes ofrecen copas de vino a todos los invitados. Giovanni continua hablando y presenta al resto de gente de la mesa:

- Claudius Giovanni: Hombre robusto y de corta estatura, con ropas elegantemente cortadas y un colgante en forma de calavera.

- Marchettus el misterioso: Un hombre alto y fuerte, de hombros anchos y poblada barba roja, lleva una vieja pero bien cuidada túnica blanca.

- Lady Dimitra: Mujer alta y fibrosa, vestida con una capa de viaje y calzones de hombre.

- Lady Theophana: Alta y esbelta niña/mujer, de unos 16 años, con un cabello rubio que le llega a la cintura y un vestido de seda sucio y desgarrado. Lleva adornos de flores marchitas en el pelo.

- Matrona Violetta: Mujer de aspecto repulsivo, parcialmente oculta bajo una gruesa capa gris con capucha de leproso y una máscara que le cubre parte del rostros, con agujeros para los ojos y una hedionda mancha de humedad a la altura de la boca. Puede verse costras de lepra en torno a sus ojos.

- Sire Wenceslas: Anciano de rostro severo vestido con una túnica de púrpura real, polainas y un sombrero con plumas. Luce elegantes y caras joyas.

- Lord Casmir: Hombre de aspecto solemne, con una larga barba blanca y vestido con una túnica negra con realces plateados.

- Lady Jadviga Almanov: Mujer de complexión robusta de cabello rojo oscuro y un vestido completamente negro.

- Leopold Valdemar: Un hombre calvo y de mediana edad, ataviado con brocados de terciopelo típicos de un prospero mercader.

- Lord Mieczyslav: Apuesto joven vestido con un sencillo hábito negro de monje con una sobrepelliz blanca.

- Bajazet Al-Nasir: Hombre de piel morena y rasgos cincelados y angulosos, luce elegantes ropas turas de seda.

- Lady Amisa: Mujer moerna vestida con sedas de diseño extranjero y un elaborado adorno de oro en la cabeza.

- Gabrin: Joven de baja estatura vestido como un gitano, con montones de brillantes joyas de oro, polainas y una túnica vulgar.

Giovanni termina de hablar: ‘Deberíamos conocernos mejor. La conversación es como el buen vino: abre el apetito. Charlemos mientras esperamos el momento de la cena’


A cada invitado se le acerca una de las extrañas personas que están en la mesa. El primero en llegar es Marchettus que parece interesado en Luca, empezó a preguntarle sobre la moral, la razón y el peso que tienen los sentimientos sobre las decisiones de la gente. El segundo fue Lord Casmir, hacercándose a Eneas hablándole de la voluntad, la última verdad, aclarándole lo que es la senda de la mano izquierda y preguntando sobre dónde cree él que está el poder verdadero si exterior a él o dentro de él y finalmente demostró parte de su poder manipulando el cuerpo del jóven bachiller. Finalmente Lord Mieczyslav preguntó a Nicoleta sobre la manera de tratar a sus enemigos, a lo que ella respondió de una manera cruel que agradó al noble transilvano.

Seguidamente cada pareja se fue para continuar con su 'charla', Marchettus se lleva a Luca a unahabitaicón al lado de las cocinas, allí le muestra un dilema: un padre y un hijo han sido envenenados por error y él tiene una dosis de la cura, qué se tiene que hacer? Luca muestra su frialdad y lógica diciendo que se tendría que salvar al niño, pero aún y así que a él no le afecta. Esta respuesta no decepciona, Marchettus da con la respuesta del dilema: el antídoto tiene que guardarse para un aliado y, ante los atónitos ojos de Luce, manda a un guardia matar a los dos inocentes. Lord Casmir lleva a dar una vuelta a Eneas, mostrándole que las pretensiones de todos los otros participantes a la cena son vanas y vacías: el poder terrenal, la riqueza, la caza, el ser amado o odiado... son solo partes de una verdad más profunda, un poder definitivo y va a mostrárselo. Lo lleva a una ventana abierta y le dice que salte, él lo salvará usando su poder cosa que hace dudar a Eneas, realmente tiene ese poder? Cuando está en la ventana apunto de saltar llega un sirviente y anuncia que la cena está preparada. Por otro lado Lord Mieczyslav lleva a Nicoleta a las mazmorras, allí hay un hombre encadenado y anuncia que es un espia de sus enemigos, qué le haría ella? Nicoleta con sus amplios conocimientos de medicina sorprende al noble con todo de técnicas, pero cuando le pide que las aplique ella no accede alegando que no son sus enemigos. Finalmente ella tortura al hombre, aunque no sabe muy bien cómo ha sido convencida... Antes que el hombre se muera por las heridas llega un sirviente y anuncia que la cena está servida.

La mesa en el oscuro comedor está servida con una cara y lujosa vajilla digna de un príncipe. La sala zumba de excitación. Los anfitriones están muy animados y charlan alegremente entre ellos. Lothar se afana a través de la estancia comprobando ostentosamente el servicio y asegurándose de que todo está en orden.
Cuando todos los anfitriones e invitados están reunidos los músicos tocan el tema de Claudius Giovanni, tomando asiento a la cabecera de la mesa en compañía de Marianna, la joven invitada, la cual parece como hipnotizada por la presencia de Claudius.

Los anfitriones toman asiento, cada uno junto con un invitado, hay algún invitado ya en su asiento, despertando de un extraño sopor. Lothar hace pasar a tres criados que empujan enormes y humeantes carritos cargados con platos de aroma delicioso: pato asado, lechón, cuartos de buey y piernas de cordero producen un suculento olor que llena la estancia.

Jadviga se levanta y exclama por encima de las voces de los demás asistentes: ‘Un brindis! Un brindis por el brillante anfitrión que nos ha reunido para tan deliciosa velada! Un brindis por el líder que ha sabido darle sabor a nuestra cena. Un brindis por quien es lo bastante inteligente para atacar a su propia sangre en nuestro beneficio! Por Claudius Giovanni, y por la destrucción de Japheth, hijo de Cappadocius!’ Un gran clamor se alza entre los asistentes. “!Que hable!” Gritan.

Claudius se levanta y pide silencio. Lo alegre concurrencia tarda un poco en callar. pero finalmente se apagan las voces.

-Bienvenidos, bienvenidos, amigos mios, comienza. "Otro año ha pasado, y la Conspiración de Isaac está a puntO de llegar a al victoria. Vuestra inquebrantable devoción a la causa nos ha llevado a la oporlunidad de hacernos con el poder y la riqueza de los Capadocios! Estoy impresionado, y esu noche trataré de recompensar tanta fidelidad ... lo que nos lleva a nuestros invitados.

Hace un gesto en dirección a los invitados "Bienvenidos, vosotros que sois nuevos en nuestras filas. Hablemos de sustento. Hablemos de la extracción de la vida que nos alimenta".

"El aroma de la buena eomida excita y realza el paladar, y hace que consumirla sea todavia mas gratificante. ¿Podéis olerla? ¿No hace la creciente anticipación que la comida sea más y más apetecible? He ahi la diferencia entre el patán campesino que devora su mendrugo como una bestia y el refinado paladar que requiere una comida tan exquisita, la anticipación. Las circunstancias de la comida son tan importantes como la comida misma. La consunción es un acto sagrado, y cada gota debería ser memorable"

"Sólo deberá elegirse la mejor comida. Debe ser atendida. Preparada. El consumidor ha de lener una relación con Su comida. Entonces, cuando muerdes un pedazo de came, vale toda la sangre que derramas. ¿No están de acuerdo nuestros invitados?"

El señor Giovanni dirige una mirada a la cocina, y Lothar da entrada a dos sirvientes que tiran de un gran y ruidosa oveja con Una correa de seda. La oveja tira tozudamente en dirección contraria. -Tiene espíritu-, dice el anfitrión. -"Qué distinta de su raza... Bien, invitados, aquí está vuestra cena". Claudius coge una gran hacha entregada por uno
de los criados y se la ofrece a los invitados "¿Quién de vosotros tendrá el honor de lo matanza? Venid, venid... Acaso queríais una cena templada y sin sangre? ¡Comer es destrucción, comer es muerte y la muerte es sagrada, como nuestro Salvador nos rrecuerda! ¡Venid!".

Luca coge el hacha y desconfiando lanza un golpe a la oveja, el golpe no es mortal con lo que el animal agonizando logra soltarse y empapar de sangre a Nicoleta y a Eneas. Da otro golpe y la oveja finalmente está muerta. Claudius pone un cáliz bajo la garganta de la oveja hasta que se llena del todo, va pasando el cáliz de invitado a invitando incitándoles a beber. Algunos vomitan la sangre, pero todos terminan bebiendo menos Eneas. "Ahora sois uno con vuestra presa! Esta conxión lo es todo! La relación entre cazador y presa crea el sabor! El lazo entre la vida y la muerte crea el sabor!" - Pone la mano sobre el hombro de Luca y con un rápido movimiento sus uñas abren la piel del cuello y la sangre comienza a salir - "Y ahora estoy hambriento".


"Ha llegado ya el momento de que os revelemos,invitados, nuestro secreto. Vosotros sois nuestros corderos" - Claudius empieza a hablar del sabor: mucho terror le da un toque demasiado ácido y provocar un sumiso estupor causa que se pierda el sabor, se tiene que conseguir que la presa vaya sintiendo poco a poco el terror hasta estar derrotado, así hay un ligero sabor que hace la sangre más sabrosa. Con una orden Marianna deja caer su vestido de seda y se estira encima la mesa, Claudius le hace un corte en la garganta y le coloca un collar con un pequeño grifo, del que empieza a manar la sangre.- " Además hay que esperar a sentir apetito, pero sin que el ansia famélica llegue a embargarte. Comer con el estómago lleno embota la mente y los sentidos. El comedor debe de estar preparado y el comido también." Bebe un trago de la sangre de Marianna y los otros empiezan a brindar y decir: "Ahora es nuestro turno!" y "Basta ya de anticipación!"

Claudius los hace esperar, hace una seña a unos guardias y a la sala entra Paul, el soldado. Es hora de ver si eres un campesino que se cayó encima de la horca o un noble cruzado y le ordena que haga la misma operación con Eneas. Paul, siendo un buen hombre, se niega totalmente al ser contrario a Dios. Marchettus se levanta y de un puñetazo lo deja al suelo, con la cara desfigurada sangrando.

Ahora si que todos empiezan a beber, van catando las diferentes sangres, hablan demasiado alto, se bambolean como borrachos y hasta los más callados se vuelven abiertos, como embriagados por el sabor de sangre. Eneas se resiste pero Lord Casmir aplasta su voluntad, Luca y Nicoleta viendo que su destino es inevitable se dejan hacer, con una rabiosa sumisión.

Cada vez se siente más débiles, empiezan a enfriarse sus extremidades y la mente se les va adormeciendo. De repente se oye un fuerte golpe, luego las campanas de alarma. Un soldado entra corriendo a la estancia "Mi señor, las tropas de Hardestadt, nos superan en número!"

Los extraños bebedores de sangre se asustan y empiezan a discutir hechándose las culpas entre ellos hasta que Claudius Giovanni dice de huir... pero antes convertir a los invitados para frenar a los llamados Fundadores, pues al ser unos fanáticos los exterminarán y no sobrevivirán. Rápidamente todos dan su sangre a sus víctimas y empiezan a notar como su cuerpo empieza a revivir. El único que duda es Marchettus pero Claudius le dice algo a la oreja y le da su sangre a Luca mientras le dice: "Espero que no sobrevivas". Finalmente el grupo de conspiradores huye por la cocina y un sirviente prende fuego allí, evitando que se els pueda seguir.

A los pocos minutos un grupo de hombres armados irrumple en la sala: están liderados por un hombre alto y muy fuerte que ordena que no se tenga compasión con nadie, pero que dejen a alguien con vida para interrogar. Llama la atención el segundo al mando: es Roderigo, el sirviente de Claudius Giovanni. Eneas por una compulsión de Lord Casmir coge la hacha que usaron para matar el cordero y se encara con dos soldados los cuales fácilmente lo desarman y lo atraviesan. Cuando parecía que iba a ser destruido Roderigo los para, sus tratos con él le habían demostrado que era un buen hombre, así como Luca y Nicoleta que se habían rendido.

El combate termina pronto, todos los invitados menos estos tres han sido muertos. El líder se presenta como Hardestadt, les indica que son prisioneros suyos y espera que colaboren si valoran su no-vida...


lunes, 21 de noviembre de 2011

Crónicas Giovanni - La Última Cena - Acto I - Los invitados






Medianoche del 3 de abril de 1444, las rugientes llamas del hogar mantienen alejado el frío de la noche y resplandecen en la espaciosa sala común de la Posada del Cordero Rojo, situado en los bosques de los Cárpatos, cerca de la mansión Giovanni. Cada uno de los invitados son anunciados al entrar por el cochero que los ha llevado a lo largo de las escarpadas montañas de los balcanes. Los únicos otros ocupantes del local son el amable posadero, dos empleados, un joven soldado, un monje y una vieja mendiga.

Un soldado con el blasón Giovanni abre la puerta, mira la estancia y anuncia a Nicoleta Ferenczy. Es una chica bastante joven, debe de tener unos dieciséis años y va vestida como si viniera de un monasterio. La carta ha llegado en un extraño momento de su vida pues su padre la había sacado del monasterio y la había prometido con Ildikó Harsànyi, un poderoso boyardo.

Solo entrar el posadero le da la bienvenida a su humilde morada y de entre las sombras sale una chica pelirroja con ojos verdes con una sonrisa inocente, se presenta como Marianna. Marianna va vestida con unas humildes ropas de viaje, es hija de un herrero ya mayor y está buscando marido para que cuide de ella y su amado padre. Su madre murió antes de dar a luz, su padre aún y destrozado por la pérdida de su mujer tuvo el coraje de con un cuchillo abrir la barriga y sacar al bebé que extrañamente sobrevivió. Marianna conoce bien su historia pero muy raramente la explica a nadie ya que al haber nacido de un muerto la gente supersiticiosa puede tomarla por un demonio...

Al cabo de poco se oye el ruido de caballos y otro carruaje que llega, se trata de Luca Mezzioneri, un joven arquitecto de Florencia, ha tenido que vivir muchos años a la sombra de su padre y de su fama pero poco a poco ha logrado hacerse un nombre propio. Al entrar es recibido también por el posadero y se junta a la conversación de las dos chicas, llamándole más la atención Marianna, pues Nicoleta siempre se muestra muy distante y desconfiada.

A continuación llega Eneas Farkas, un chico que llama la atención pues aunque es bachiller y aspira a estudiar en la universidad lleva la funda de un laúd de primerísima calidad, a diferencia de los otros dos invitados es muy extrovertido y rápidamente hace buenas migas con Marianna.

El siguiente invitado en llegar es Antoni de Barcelona, parece un noble catalán pero sus ropas aún y ser lujosas están gastadas por el uso. Ya de primeras demuestra su altivez tratando despreciativamente al posadero, cosa que no gusta a Eneas que se lo recrimina. Antoni viendo el laúd de Eneas como respuesta le da unas pocas monedas y le pide que toque para él. Antoni es un noble de Barcelonacaído en desgracia por unos horríbles crímenes que cometió y espera que la cena con el señor Giovanni le permita recuperar su estatus.

Se abre la puerta y entra otro invitado, esta vez es una mujer ya tirando a la madurez pero se nota que sabe cómo moverse para seducir a un hombre. Se llama Hera Karaiskakis y antes de que el soldado la haya terminado de presentar y el posadero darle la bienvenida mira los hombres presentes y va directa a la barra, dónde Antoni está comiendo, sin decir nada a los otros invitados dejándolos estupefactos y molestando mucho a Luca. Hera es una prostituta famosa en Grecia dónde ha seducido y arruinado ya varios hombres poderosos... espera que el señor Giovanni sea el próximo.

El siguiente en llegar es Don Ruy Fernández de Tovar, un hidalgo español veterano de la reconquista, aún y así ha tenido que abandonar sus tierras debido a que realmente pactaba con los moros y les hacía de espía, al final una ebria confesión a una prostituta lo descubrió y antes que la historia llegara a gente poderosa decidió huir hacia otras tierras. Don Ruy saluda amablemente a todo el mundo y reconociendo a Antoni va a hablar con él, y por supuesto con la bella Hera.

En este momento Eneas empieza a tocar una canción a petición de Marianna, si se lee entre línas es una ácida crítica hacia los modales de la nobleza, cosa que no pasa desapercibida por Antoni que, aunque disimulando, lanza una dura mirada a Eneas.

Se abre la puerta y entra un vigoroso hombre andarajoso, es Andrei Zukhova y casi sin saludar se sienta al fondo de la sala, cerca de la anciana. Es un hombre de pocas palabras y es un prófugo de varias sangrientas violaciones, dos veces lo han cazado y dos veces lo han querido colgar. Ambas veces la cuerda se ha roto y Andrei con sangre fría y su gran fuerza han conseguido escapar. Teme que la tercera vez no tendrá tanta suerte.

El siguiente invitado es alguien totalmente diferente: Benz Holbein. Un fillósofo alemán que se pone a hablar sobre sus estudios con Eneas y Luca, los cuales aunque encontrarlo interesante al principio se dan cuenta que es un hombre un tanto cargante, no sólo eso, sinó que le encanta que le lleven la contraria y le expliquen cosas nuevas, así que no hay muchas maneras educadas de sacárselo encima.

Razvan Popescu es el siguiente en llegar, llamando la atención por ser un gitano de pura cepa, no solo de apariencia sinó de comprotamiento. Todos los invitados notan como los escanea apra saber los objetos de valor que lleven encima y con tono burleta va a saludar a Antoni ya que lo identifica como lo que es, causando casi una pelea que puede parar Don Ruy convenciendo a Antoni en español. Razvan se sienta al final de la sala.

El soldado que estaba en la sala ha estado observando la situación, se acerca cojeando dónde están hablando Marianna, Luca, Eneas y Nicoleta y les pide por favor que hablan en su favor para que el señor Giovanni lo reclute como guardia doméstico, pues fue herido en las cruzadas y no conoce otro oficio, Eneas y Nicoleta se comprometen a ello, sintiendo pena por el joven y tullido soldado.

Este es el turno de llegar una vieja monja: la Madre Mirela Vovik, la madre superiora de un convento húngaro, famosa por su virtud desde joven. Amablemente fue uno por uno saludando y bendiciendo a los invitados, hasta que el monje que estaba en la sala se acerca a ella, Luca y Eneas y lleno de ira les dice que no vayan a la mansión Giovanni, ya que allí se hacen actos atroces en burla de la Última Cena de Nuestro Señor Jesucristo y copulan con el diablo. El hermano Clemente cada vez que menciona el apellido Giovanni escupe al suelo, como si el mismo nombre fuera una bilis corrosiva que pudiera envenenar el alma. Nadie hace caso a los exabruptos del monje loco y se retira, no sin antes avisarle que si entran allí sus almas estarán perdidas.

Durante el rato que pasa hasta los siguientes invitados Eneas se acerca a la mendiga del fondo, se llama Synovea y el posadero amablemente le da cobijo durante las frías noches, aún y así no le permite acercarse el fuego ni pedir dentro de la sala, ya que ahuyentaría a la clientela. Aún y así Eneas le da las monedas que le había dado Antoni y a cambio la vieja mendiga le da una flor.

Las última en llegar son Ioana y María Sarbu, gemelas de cabello negro y piel clara como la leche. Miran a la gente con desconfianza, sobretodo a los hombres y rápidamente se hace un corrillo con Marianna y Nicoleta, dejando de lado a Luca y Eneas que se habían acercado a ellas. Aún y así Marianna se aleja del grupo femenino ya que las gemelas rápidamente admiten el asesinato de un músico que intentó sobrepasarse con una de ellas. Parece que han tenido que hacer de todo para sobrevivir.

Una vez han llegado los trece invitados se abre la puerta de fuera y entra un apuesto hombre con una gran cicatriz en la cara, un cochera y dos soldados. El hombre se presenta como Lord Lothar, mayordomo del señor Giovanni y empieza a dar la bienvenida a todos los invitados. Cada vez que saluda a un invitado les huele la mano o directamente se la lame, haciendo cara de placer. Esta es una situación que incomoda a sobremanera a todos los presentes, hasta el nivel de que Razvan reniega de su invitación a la cena por tal comportamiento desagradable, Lothar lo despide con una sonrisa maligna.

Da las gracias a los presentes por venir y al día siguiente el cochero, Roderigo, los llevará a la mansión Giovanni. Saldrán a media tarde para llegar allí a la hora de cenar. Mientras está hablando el hermano Clemente se levanta y empieza a insultar al señor Giovanni y a llamar a Lothar sirviente del diablo, ambos soldados cogen al monje y se lo llevan fuera ante los atónitos invitados, el monje únicamente será atado durante la noche dice Lothar, únicamente su posición en las órdenes sagradas lo han salvado de látigo.

Cuando parece que se tenga que marchar el soldado Paul hace una señal a Nicoleta y a Eneas, éste último aprovecha para presentar el soldado a Lothar y hacerle lelgar su petición, Lothar intrigado y reconociendo que su señor está buscando hombres para la defensa de su mansión lo acepta a su servicio, llevándoselo.

Al día siguiente todos se levantan tarde, casi a la hora de comer pues lso días anteriores habían hecho un largo viaje. Parece que el grupito del catalán, el castellano y la griega se ha disgregado. Don Ruy con tono violeta admite que hablando con Hera se le escapó que la posición de Antoni era mucho más precaria de lo que parecía haciendo que la griega perdiera interés por él. Eso se nota cuando Hera se muestra mucho más amistosa con todos los otros invitados, cosa que no gusta a Luca llamándola 'putanna'. Hera aprovecha la situación para montar un pequeño escándalo, haciendo que Benz vaya a consolarla y las gemelas lo miren aún peor.

La tarde va pasando sin muchas novedades hasta que llega Roderigo junto con otro cochero. En el coche de Roderigo van Luca, Eneas, Nicoleta, Marianna, Benz y Don Ruy, el cual se pasa todo el rato explicando extrañas, y muy exageradas, historias de sus aventuras en las tierras de Al-Andalus intentando llamar la atención de Marianna, cosa que no sacaría ningún provecho como bien había descubierto al noche anterior Luca, por muy bien que trató a Marianna e hizo amistad con ella, ella parecía una chica pura y casta.

El viaje duró poco más de tres horas hasta que llegaron a la mansión Giovanni...

viernes, 18 de noviembre de 2011

Ordo Rosarius Equilibrio - Harvesting the crop; the chaste verdict of neglige

The story of kings' and their kingdoms', is herewith about to be told;
Of strife and political govern, and the anguish to be overthrown
One kingdom was gleaming and golden, its castle was built out of strain;
It was ruled by a merciful monarch, who's justice was widely acclaimed
Elected to power by voting, by his fellowmen that he had been;
A prospering nation of justice, where each owned as much as their kin
The other domain was of silver, its regent was righteous and grand;
He governed his kingdom by justice; and rendered his ruling by hand
The monarch had come into power; by seizing his govern by force;
He considered himself to be able, and by cunning he managed his course

Each kingdom prevailed independent, their riches continued to grow;
But then came a sudden disaster, of drought that obstructed the growth
Starvation was sudden and heartless, for the king in the golden domain;
He had labored his folk for the kingdom, convoking their goods and their grains
But the people he reigned were neglected, and the virtue of personal gain;
And soon he was stranded with nothing, but the cast of a social charade
The kingdom of silver and marble, was likewise affected by drought;
But merely in petty proportions, as govern was slightly unlike.
The people had land that they planted, to nourish themselves and their king;
Profusion was not for the kingdom, but earnings for personal strain

The people of silver had plenty, preserved since the time of excess;
Diverse to the folk who had nothing, who's earnings had mothered distress
He pleaded, he begged and he bellowed; that his neighbors should part with their gain;
And contribute avail for his people, the king of the golden domain
The people considered his motives, but seemly rejected his plea;
They replied that the rate of survival, was an issue for nature to deem
The king was provoked by this answer, and shortly resolved to wage war;
In attempt to ensure his persistence, and the life of his people of course
But the force he unearthed was brutal, and too meager he was his cause;
Let nature decide who is able, or be reckoned for judgement by force