
Medianoche del 3 de abril de 1444, las rugientes llamas del hogar mantienen alejado el frío de la noche y resplandecen en la espaciosa sala común de la Posada del Cordero Rojo, situado en los bosques de los Cárpatos, cerca de la mansión Giovanni. Cada uno de los invitados son anunciados al entrar por el cochero que los ha llevado a lo largo de las escarpadas montañas de los balcanes. Los únicos otros ocupantes del local son el amable posadero, dos empleados, un joven soldado, un monje y una vieja mendiga.
Un soldado con el blasón Giovanni abre la puerta, mira la estancia y anuncia a Nicoleta Ferenczy. Es una chica bastante joven, debe de tener unos dieciséis años y va vestida como si viniera de un monasterio. La carta ha llegado en un extraño momento de su vida pues su padre la había sacado del monasterio y la había prometido con Ildikó Harsànyi, un poderoso boyardo.
Solo entrar el posadero le da la bienvenida a su humilde morada y de entre las sombras sale una chica pelirroja con ojos verdes con una sonrisa inocente, se presenta como Marianna. Marianna va vestida con unas humildes ropas de viaje, es hija de un herrero ya mayor y está buscando marido para que cuide de ella y su amado padre. Su madre murió antes de dar a luz, su padre aún y destrozado por la pérdida de su mujer tuvo el coraje de con un cuchillo abrir la barriga y sacar al bebé que extrañamente sobrevivió. Marianna conoce bien su historia pero muy raramente la explica a nadie ya que al haber nacido de un muerto la gente supersiticiosa puede tomarla por un demonio...
Al cabo de poco se oye el ruido de caballos y otro carruaje que llega, se trata de Luca Mezzioneri, un joven arquitecto de Florencia, ha tenido que vivir muchos años a la sombra de su padre y de su fama pero poco a poco ha logrado hacerse un nombre propio. Al entrar es recibido también por el posadero y se junta a la conversación de las dos chicas, llamándole más la atención Marianna, pues Nicoleta siempre se muestra muy distante y desconfiada.
A continuación llega Eneas Farkas, un chico que llama la atención pues aunque es bachiller y aspira a estudiar en la universidad lleva la funda de un laúd de primerísima calidad, a diferencia de los otros dos invitados es muy extrovertido y rápidamente hace buenas migas con Marianna.
El siguiente invitado en llegar es Antoni de Barcelona, parece un noble catalán pero sus ropas aún y ser lujosas están gastadas por el uso. Ya de primeras demuestra su altivez tratando despreciativamente al posadero, cosa que no gusta a Eneas que se lo recrimina. Antoni viendo el laúd de Eneas como respuesta le da unas pocas monedas y le pide que toque para él. Antoni es un noble de Barcelonacaído en desgracia por unos horríbles crímenes que cometió y espera que la cena con el señor Giovanni le permita recuperar su estatus.
Se abre la puerta y entra otro invitado, esta vez es una mujer ya tirando a la madurez pero se nota que sabe cómo moverse para seducir a un hombre. Se llama Hera Karaiskakis y antes de que el soldado la haya terminado de presentar y el posadero darle la bienvenida mira los hombres presentes y va directa a la barra, dónde Antoni está comiendo, sin decir nada a los otros invitados dejándolos estupefactos y molestando mucho a Luca. Hera es una prostituta famosa en Grecia dónde ha seducido y arruinado ya varios hombres poderosos... espera que el señor Giovanni sea el próximo.
El siguiente en llegar es Don Ruy Fernández de Tovar, un hidalgo español veterano de la reconquista, aún y así ha tenido que abandonar sus tierras debido a que realmente pactaba con los moros y les hacía de espía, al final una ebria confesión a una prostituta lo descubrió y antes que la historia llegara a gente poderosa decidió huir hacia otras tierras. Don Ruy saluda amablemente a todo el mundo y reconociendo a Antoni va a hablar con él, y por supuesto con la bella Hera.
En este momento Eneas empieza a tocar una canción a petición de Marianna, si se lee entre línas es una ácida crítica hacia los modales de la nobleza, cosa que no pasa desapercibida por Antoni que, aunque disimulando, lanza una dura mirada a Eneas.
Se abre la puerta y entra un vigoroso hombre andarajoso, es Andrei Zukhova y casi sin saludar se sienta al fondo de la sala, cerca de la anciana. Es un hombre de pocas palabras y es un prófugo de varias sangrientas violaciones, dos veces lo han cazado y dos veces lo han querido colgar. Ambas veces la cuerda se ha roto y Andrei con sangre fría y su gran fuerza han conseguido escapar. Teme que la tercera vez no tendrá tanta suerte.
El siguiente invitado es alguien totalmente diferente: Benz Holbein. Un fillósofo alemán que se pone a hablar sobre sus estudios con Eneas y Luca, los cuales aunque encontrarlo interesante al principio se dan cuenta que es un hombre un tanto cargante, no sólo eso, sinó que le encanta que le lleven la contraria y le expliquen cosas nuevas, así que no hay muchas maneras educadas de sacárselo encima.
Razvan Popescu es el siguiente en llegar, llamando la atención por ser un gitano de pura cepa, no solo de apariencia sinó de comprotamiento. Todos los invitados notan como los escanea apra saber los objetos de valor que lleven encima y con tono burleta va a saludar a Antoni ya que lo identifica como lo que es, causando casi una pelea que puede parar Don Ruy convenciendo a Antoni en español. Razvan se sienta al final de la sala.
El soldado que estaba en la sala ha estado observando la situación, se acerca cojeando dónde están hablando Marianna, Luca, Eneas y Nicoleta y les pide por favor que hablan en su favor para que el señor Giovanni lo reclute como guardia doméstico, pues fue herido en las cruzadas y no conoce otro oficio, Eneas y Nicoleta se comprometen a ello, sintiendo pena por el joven y tullido soldado.
Este es el turno de llegar una vieja monja: la Madre Mirela Vovik, la madre superiora de un convento húngaro, famosa por su virtud desde joven. Amablemente fue uno por uno saludando y bendiciendo a los invitados, hasta que el monje que estaba en la sala se acerca a ella, Luca y Eneas y lleno de ira les dice que no vayan a la mansión Giovanni, ya que allí se hacen actos atroces en burla de la Última Cena de Nuestro Señor Jesucristo y copulan con el diablo. El hermano Clemente cada vez que menciona el apellido Giovanni escupe al suelo, como si el mismo nombre fuera una bilis corrosiva que pudiera envenenar el alma. Nadie hace caso a los exabruptos del monje loco y se retira, no sin antes avisarle que si entran allí sus almas estarán perdidas.
Durante el rato que pasa hasta los siguientes invitados Eneas se acerca a la mendiga del fondo, se llama Synovea y el posadero amablemente le da cobijo durante las frías noches, aún y así no le permite acercarse el fuego ni pedir dentro de la sala, ya que ahuyentaría a la clientela. Aún y así Eneas le da las monedas que le había dado Antoni y a cambio la vieja mendiga le da una flor.
Las última en llegar son Ioana y María Sarbu, gemelas de cabello negro y piel clara como la leche. Miran a la gente con desconfianza, sobretodo a los hombres y rápidamente se hace un corrillo con Marianna y Nicoleta, dejando de lado a Luca y Eneas que se habían acercado a ellas. Aún y así Marianna se aleja del grupo femenino ya que las gemelas rápidamente admiten el asesinato de un músico que intentó sobrepasarse con una de ellas. Parece que han tenido que hacer de todo para sobrevivir.
Una vez han llegado los trece invitados se abre la puerta de fuera y entra un apuesto hombre con una gran cicatriz en la cara, un cochera y dos soldados. El hombre se presenta como Lord Lothar, mayordomo del señor Giovanni y empieza a dar la bienvenida a todos los invitados. Cada vez que saluda a un invitado les huele la mano o directamente se la lame, haciendo cara de placer. Esta es una situación que incomoda a sobremanera a todos los presentes, hasta el nivel de que Razvan reniega de su invitación a la cena por tal comportamiento desagradable, Lothar lo despide con una sonrisa maligna.
Da las gracias a los presentes por venir y al día siguiente el cochero, Roderigo, los llevará a la mansión Giovanni. Saldrán a media tarde para llegar allí a la hora de cenar. Mientras está hablando el hermano Clemente se levanta y empieza a insultar al señor Giovanni y a llamar a Lothar sirviente del diablo, ambos soldados cogen al monje y se lo llevan fuera ante los atónitos invitados, el monje únicamente será atado durante la noche dice Lothar, únicamente su posición en las órdenes sagradas lo han salvado de látigo.
Cuando parece que se tenga que marchar el soldado Paul hace una señal a Nicoleta y a Eneas, éste último aprovecha para presentar el soldado a Lothar y hacerle lelgar su petición, Lothar intrigado y reconociendo que su señor está buscando hombres para la defensa de su mansión lo acepta a su servicio, llevándoselo.
Al día siguiente todos se levantan tarde, casi a la hora de comer pues lso días anteriores habían hecho un largo viaje. Parece que el grupito del catalán, el castellano y la griega se ha disgregado. Don Ruy con tono violeta admite que hablando con Hera se le escapó que la posición de Antoni era mucho más precaria de lo que parecía haciendo que la griega perdiera interés por él. Eso se nota cuando Hera se muestra mucho más amistosa con todos los otros invitados, cosa que no gusta a Luca llamándola 'putanna'. Hera aprovecha la situación para montar un pequeño escándalo, haciendo que Benz vaya a consolarla y las gemelas lo miren aún peor.
La tarde va pasando sin muchas novedades hasta que llega Roderigo junto con otro cochero. En el coche de Roderigo van Luca, Eneas, Nicoleta, Marianna, Benz y Don Ruy, el cual se pasa todo el rato explicando extrañas, y muy exageradas, historias de sus aventuras en las tierras de Al-Andalus intentando llamar la atención de Marianna, cosa que no sacaría ningún provecho como bien había descubierto al noche anterior Luca, por muy bien que trató a Marianna e hizo amistad con ella, ella parecía una chica pura y casta.
El viaje duró poco más de tres horas hasta que llegaron a la mansión Giovanni...

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