lunes, 19 de marzo de 2012

Crónicas Giovanni - El Sol se ha puesto - Anexhexeton



Nota del Máster: PJs presentes - Kvothe, Ákos, Luca, Nicoleta.

La noche siguiente mientras Kvothe realizaba sus rituales de protección con sus pinturas y sus runas, sus compañeros salieron de caza por la ciudad. Luca, aprovechando su poder sobre el tiempo, bebía de las víctimas sin que ellas se dieran cuenta casi, Nicoleta usaba su belleza para atraer marineros borrachos y finalmente Ákos usó su poder de dominación para descubrir a los chulos de las meretrices y alimentarse de ellos, haciendo así justicia desde su punto de vista.

Se volvieron a reunir justo delante de la sinagoga para ir hacia el Liceo a la inauguración del Elíseo. Cuando se iban a poner en marcha oyeron gritos de sorpresa y una figura que a duras penas podía andar por la calle, parecía un hombre herido. Era Tarif. Supusieron que se había enfrentado con Javan y que claramente había sido derrotado, Ákos le mandó un mensaje telepático para que se quedara quieto y no llamara la atención mientras iban a verlo. Estaba en muy mal estado: le faltaba un brazo y tenía parte del rostro destrozado, viéndosele parte del cráneo. Ante tal visión la gente parecía asustada y Kvothe los intimidó para que marcharan, impidiendo así que se rompiera más la Mascarada. Tarif dijo que le llevaran al Elíseo, tenía que hablar con Françoise ya que el contrato de asesinato estaba rescindido. Luca, queriendo saber que había pasado, cogió fuertemente del brazo a Tarif e intentó ver su enfrentamiento pero solo pudo discernir la explosión de dolor del ataque que le había provocado esas heridas y cómo con gran dolor había ido por las calles en busca del Elíseo.

Llevaron a Tarif hasta el palacio donde estarían los miembros del consejo y allí fueron recibidos por Eduald, Mercè y Françoise que se quedaron sorprendidos al ver el estado en el que había quedado el Assamita. Ante la declaración que según los términos del contrato éste quedaba anulado Eduald se mostró muy molesto, si había alguien peligroso en la ciudad el consejo tenía que saber quien era. Tarif decía que el Clan Assamita ya había sido contratado para asesinar a ese vampiro y sobrevivió, así que el Clan ya no podía ser vuelto a contratar para destruirlo. Françoise estaba en una situación difícil: tenía que cumplir su misión de cazar al asesino del chiquillo del Príncipe de París, pero por otra parte tenía que proteger al Assamita, pues había llegado allí bajo su contrato y si le pasaba algo sería responsabilidad de ella y por extensión del Príncipe, así que se enfrentó con Eduald. Eduald ordenó que se le aprisionara hasta que el consejo decidiera, Kvothe usando su estatus quiso impedirlo pero no lo consiguió, así que pidió poder tener unas palabras con el Asesino.

Mientras Kvothe acompañaba a Tarif a la celda, Luca se coló allí y Nicoleta y Ákos fueron a hablar con Françoise. Le hicieron entender que tenía que mantener una actitud fria ante la situación y que el enemigo al que se enfrentaba era muchísimo más poderoso de lo que ella creía.

En la celda el Assamita se negó a dar detalles sobre su presa, los contratos eran secretos. Pero Kvothe se había portado de manera honorable con él así que únicamente le dio una pista: 'Ella viene a por vosotros'. Kvothe quiso saber quien era ella pero Tarif le pidió que le dejara descansar. Cuando se reunió de nuevo el grupo empezaron a especular con quién podría ser, Marianna no tenía sentido que se comportara así, la última vez que la vieron quedaron en buenos términos, alguna Giovanni quizás?

Con esas dudas fueron hacia el Liceo, temiéndose que ocurriera algo allí. La inauguración para los mortales había terminado ya y ahora se estaba acondicionando para los vástagos. Ghouls con jarras de sangre, un cuarteto de cuerda con vendas en los ojos... se notaba que los Toreador estaban esforzándose al máximo para que fuera una noche memorable.

Ákos acompañó a Guerson para revisar las protecciones místicas del teatro, temía que si algo le pasaba perderían el acceso a la información sobre el Fragmento de Sargón. Kvothe acompañaba a Françoise, se notaba que había sido educada en la Corte de las Flores pues se movía perfectamente en ambientes más sociales. Nicoleta y Luca iban mirando quien había y dónde se sentaban, siempre iba bien tener esa información por si se declaraba alguna cruzada del Sabbat sobre Barcelona...

A Kvothe le llamó la atención el representante Malkavian del consejo y sus historias sobre un profeta en la ciudad, al mostrar interés las dos chiquillas de ese le cogieron una por cada brazo y empezaron a explicarle sus visiones. Françoise perdió el interés por esa conversación y fue a hablar con otros, uniéndosele la Nicoleta. En ese momento se presentó a Ermessenda de Durfort, recién levantada del letargo después de casi un siglo. Mientras todo el mundo estaba distraido con la aparición de la Matusalén las dos Malkavian señalaron a Kvothe que había un fantasma vigilándolo, el miró y únicamente vio por un momento un rostro pálido y translúcido entre unas cortinas que desapareció rápidamente.

La misma figura apareció delante de Ákos y Guerson que estaban con unos Ghouls que servían copas de fino cristal con sangre dentro. "Me dijo que marcháramos del monasterio cinco días antes que llegarais vosotros..." Una vez dicho esto exaló un vapor negro que les rodeó. Ákos sintió una fuerte tristeza pero se sobrepuso, cuando el vapor se disipó la figura había desaparecido y Guerson estaba en el suelo en letargo. Los dos ghouls intentaban suicidarse con cristales rotos: uno cortándose el brazo y otro la yugular. El Tremere empezó a pedir ayuda ante tal ataque de una figura desconocida.

Rápidamente acudieron la mayoría de Vástagos presentes, Luca se quedó donde estaba y escuchó de lejos. Fue la siguiente víctima y fue atacado por la espalda. "Tardamos años en saber de la destrucción de todos nuestros hermanos... por vuestra culpa!" La tristeza lo embargó, hacía cuatro siglos que no sentía ninguna emoción y ya no se acordaba casi de lo que era, sacó fuerzas y no dejó que la experiencia lo abrumara. A su alrededor había más mortales con deseos de muerte.

Entendiendo que la figura iba a por ellos decidieron salir de allí. Los vampiros del consejo se había puesto alrededor de Ermessenda que exhudaba una aura de poder de sus años, pocos vampiros podrían actuar contra ella. Kvothe ordenó a las Malkavian que lo acompañaran porque podría serles de ayuda por su visión y Ákos se llevó a Guerson para asegurarse que no le pasaría nada malo.

Allí fuera les estaba esperando la figura, ahora ya noe ra translúcida. Era alta, con piel pálida, melena azabache y una vieja túnica negra. Se presentó como Jedeiah, la última Lamia. Durante años se había escondido y huido, su sire había muerto por la traición de Louis Armagnac, pero ahora ya era lo suficientemente fuerte para cazar a los culpables. De Javan supo la existencia de los Hijos de Isaac y él se había vuelto débil y quería perdonarlos. Ella no podía permitirlo y el poder de él ahora corría por su cuerpo. Los miró con detenimiento y Ákos notó como sus músculos se quedaban rígidos y no respondían.

Kvothe se fundió con el suelo y fue hacia ella, Ákos se sobrepuso a su parálisis e invocó el poder del fuego haciendo que la Lamia estallara en llamas. Nicoleta creó una glándula llena de sangre y finalmente Luca aceleró su tiempo, se acercó a  Jedeiah, apagó el fuego y la estacó.

Kvothe volvió a entrar en el Liceo para informar que la amenaza estaba destruida y explicarles por encima su naturaleza. El resto del grupo fueron a la sinagoga Tremere para reavivar a Guerson y pensar qué hacer con la Lamia. Entonces hicieron un pacto: mantendrían la Lamia viva para que quitara la maldición y Ákos sellaría su alianza con Luca y Nicoleta participando en una Vaulderie con ellos, haciendo su primer paso de unión al Sabbat, idea que le corría por la cabeza desde su visita a la Abadía Negra. Cuando Kvothe llegó le explicaron el plan: vincular a Jedeiah a Luca, el único con la sangre lo suficientemente potente, para que intentara quitarles la maldición y no les intentara matar. El Gangrel en la primera parte estaba de acuerdo, aún y así se sentía con la obligación de que la Lamia fuera destruida, ya por los crímenes que había cometido como para la seguridad de todos.

Una vez recuperado Guerson, y al tomar la sangre de Ákos vinculado en segundo nivel a él, les mostró los documentos que habían venido a ver y juró mantener silencio si le daban sangre de Lamia para sus experimentos. Dentro los papeles encontraron la historia de un aquelarre que operó en Francia la década de 1.450, varios mercaderes de renombre formaban parte y antes las torturas confesaron que su líder era un hechicero autodidacta llamado Belial. Apresaron a ese hombre y después de cinco días de duras torturas habló de un tal Monsieur M, un brujo de Barcelona que tenía en su poder un libro llamado el Anexhexeton. A la mañana siguiente el cuerpo de Belial estaba deshecho y con olor a podredumbre. Los inquisidores mandaron misivas a Barcelona para que se capturara a ese tal Monsieur M, pero no hubo respuesta.

Guerson sabía de ese brujo, residía en una pequeña iglesia abandonada a las afueras de la ciudad, antes de llegar a territorio Sabbat. El grupo se dividió: Luca y Nicoleta torturarían la Lamia para romper su voluntad y poderla vincular, Kvothe y Ákos se dirigirían a ver a Monsieur M. A Ákos le costó mucho admitir la necesidad de la tortura, el hecho que ella hubiera perdido a su Sire de manera trágica hacía que sintiera empatía hacia Jedeiah. Por suerte después de una alrga discusión aceptó que su voluntad fuera duramente doblegada.

Siguiendo las indicaciones de los payeses el Gangrel y el Tremere llegaron a la iglesia. Tenía muy mala reputación y parecía que no hacía mucho que había ardido. Dentro, en una habitación secreta, había una cámra ritual con un cuerpo calcinado. Con las habilidades de Ákos pudo ver que ese hombre había sido atacado por Marianna y ésta el había robado un libro, posteriormente unas manos putrefactas que se arrastraban rápidamente por el suelo lo atacaron quitándole la vida, pocos momentos después una pareja de vampiros entraba en la iglesia: una mujer alta y rubia y un hombre fuerte y rubio con un guante en la mano derecha, buscaban algo y no lo encontraron. Al salir prendieron fuego al edificio. Las manos las reconocieron como Preta Shunyata, unas manos fantasmales del budismo tibetano el cual creían que era solo un mito.

En el suelo estaba pintado el Triángulo de Salomón: ese triángulo con un círculo fue usado por Salomón para atar a los djinns o demonios goéticos, el símbolo llegó a Europa desde Babilonia y Pitágoras lo usó para sus teorías matemáticas, en la India es usado como símbolo contra los malos espíritus. Los tres nombres escritos representan:

  • Tetragrammaton: El Nombre de Dios (YHVH), este nombre guarda el Poder de Dios o es la llave de su poder.
  • Anexhexeton: La Omnisciencia, el Fragmento de Sargón está relacionado con este elemento.
  • Primematum: el Poder de los Cielos. El concepto mas oscuro y difícil, permite controlar el poder de los otros dos elementos.
Comprendiendo los tres elementos se puede acceder al poder divino. Mallotte no disponía de todos, así que pudo desatar un gran poder pero estaba condenado a no controlarlo y a ser consumido.

Mientras revisaban la escena apareció una figura desgarbada. Era un hombre de pelo marrón y mirada intensa. Era un vampiro y desprendía Fe de una manera que aún y estando a metros de ellos los hacía sentir incómodos. Lo reconocieron como Anatole, el Profeta de la Gehenna. Les habló que estaban tocados por Dios y que venía en nombre de Marianna, ahora ya únicamente los Malkavian la ayudaban en su persecución. Tenía un mensaje para ellos: les entregó un papel arrugado escrito en tinta roja. Ponía unicamente 'En unos meses en Londres'. Un mensaje críptico y escueto, al estilo de la Giovanni.

Finalmente Anatole les ofreció su bendición, poniéndoles el pulgar en la frente y quemándoles mientras sentían como un extraño poder les recorría.









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