sábado, 17 de marzo de 2012

Crónicas Giovanni - El Sol se ha puesto - Encuentros en Barcelona


Nota del Máster: Ákos, Kvothe, Nicoleta, Luca y Heimdallr.

Mucho tiempo ha pasado desde que el destino ha llamado a los Hijos de Isaac. Durante años su enemistad con los Giovanni aunque menos virulenta se ha hecho más profunda pues ya no eran unos simples ancillas, ahora los Hijos de Isaac eran vampiros respetados en la sociedad Cainita.

Poco antes de que Ákos los avisara Kvothe tuvo una revelación en un sueño, parecía una poesía sin sentido. Aún y así él sabía que escondía algo de verdad:

Uno es por la venganza 
Dos es por el profeta 
Tres es por la traición 
Cuatro es por la corrupción 
Cinco es por los nuevos amigos 
Seis es por los viejos enemigos 
Siete es por la caida del poderoso 
y Ocho es por el eterno reposo


Después de muchos años intentando seguir la pista del Fragmento de Sargón Ákos fue contactado por un Tremere de una ciudad comercial a la orilla del Mar Mediterráneo: Barcelona.

Barcelona era una ciudad muy curiosa, aunque toda la Península Ibérica pertenecía al Sabbat ésta se mantenía fiel a la Camarilla. Aún y el constante asedio a la que era sometida la ciudad catalana nunca había estado cerca de ser conquistada, era un recuerdo permanente y humillante para los Lasombra ibéricos que la Camarilla tenía un poderoso bastión en su territorio. Eso se debía a que al empezar la Revuelta Anarquista muchos Antiguos españoles se refugiaron a la ciudad pues corrían rumores que allí estarían seguros. Sea cierto o no los rumores lo que si que ocasionó que tal acumulación de individuos poderosos en Barcelona hizo que por mucho que lo intentaran tanto los Anarquistas como posteriormente el Sabbat fueran incapaces tomar la ciudad.

Como es lógico dentro de la ciudad hubo problemas: todos los Antiguos presentes se consideraban con el derecho de gobernar sobre los otros habiendo duras disputas para el principado. El enemigo común hizo que al final se tomara una decisión ejemplar, se formaría un consejo dónde los Vástagos más ilustres tendrían voz y voto para los asuntos de la ciudad.

Usando su influencia en los Toreador locales la Camarilla de París quiso tener influencia en la ciudad. Al principio parecía que la colaboración era fluida y amable, pero una vez Napoleón entró con sus tropas en España y los vampiros franceses intentaron tomar el control de Barcelona la relación se agrió y se creó una fuerte animosidad. Aún y así no se cortaron del todo los lazos ya que Barcelona necesitaba el soporte de la Camarilla del continente para poder continuar existiendo.

Ákos envia un aviso a todos los otros Hijos de Isaac, menos a Kvothe el cual se entera via Nicoleta, y se encuentran todos una fria noche del 31 de marzo de 1.848 en Calais. Tienen que ir a Barcelona sin paradas y lo más rápido posible en un barco comercial llamado Daphne capitaneado por Auguste Avignon. El capitán no tiene conocimiento de la naturaleza de sus pasajeros, únicamente que tiene que preparar sus camarotes de manera adecuada y dejarlos tranquilos.

El barco tendría que haber zarpado una vez ellos llegaron, al poco del anochecer. El capitán continuaba en la taberna del puerto sin mostrar intenciones de salir hacia la ciudad. Heimdallr, Nicoleta y Luca fueron a verlo. El escandinavo lo trató duramente, acostumbrado a tratar a sus súbditos en Caen. El capitán se disculpó e informó que tenía una orden de último momento: llegarían dos pasajeros más, ambos de gran importancia.

Justo cuando el enfado de los tres vampiros iba a peor aparecieron dos figuras por la puerta: una noble francesa y lo que parecía un moro tapado con túnicas. Heimdallr la reconoció como una joven cainita de París, Françoise chiquilla de Agnes, consejera de François Villone, príncipe de París. Su acompañante posiblemente sería un miembro del clan Assamita. Se disculpó por hacer el retraso, aún y así se mostró bastante arrogante. El primer contacto fue bastante negativo con los tres vampiros presentes, juntos fueron al barco y zarparon.

Durante el viaje supieron de ella que iba a Barcelona para la inauguración del nuevo Elíseo que los Toreador habían construido, un bello teatro al más puro estilo de la época. Les llamó la atención que el Príncipe de París mandara a alguien tan joven y más aún acompañada de un guardaespaldas.

En la llegada a Barcelona anunció que tenían que ir a presentarse directamente ante el representante del Consejo, pues sino serían considerados enemigos. Luca y Nicoleta dudaron un poco pero al final decidieron ir a presentarse también, esperaban que ir acompañados de un Príncipe y un Arconte les diera la suficiente categoría para que no sospecharan de ellos, pues en una ciudad llena de antiguos lo tendrían difícil sobrevivir  si los descubrían.

El grupo fue recibido por Eduald de Salisachs, un Cainita bajito y gordo con una sonrisa permanente. Fue educado pero aún y así se le notaba la animadversión para Françoise. La joven vampira esperaba ser recibida por otro miembro del Consejo: Mercè de Fontrubí, afín a la Camarilla francesa, así que delante de todos y para tener soporte de los miembros ilustres presentes anunció sus verdaderas intenciones de venir a la ciudad.

Un miembro de la Mano Negra del Sabbat había asesinado en París a dos Vástagos ilustres: Louis Armagnac, chiquíllo del Príncipe, y a Ermengardis, Sheriff de la ciudad. Sospechaban que ahora habría ido a Barcelona para continuar sus atentados.

A Eduald no le gustó que contara estas cosas ante desconocidos así que de manera muy dura le dijo a ella que pasara a una salita privada para discutir ese tema. Kvothe intervino, él como Arconte y Heimdallr como Príncipe francés podrían aportar información aparte que era justo que estuvieran informados. Eduald a regañadientes aceptó. Una vez en privado Eduald sacó su verdadera faceta y acusó a François de venir a crear el miedo en Barcelona para que desde París tomaran el control, un intento que sería fútil. Cuando ella, intentando mantener la compostura, sacó una pequeña caja con runas gravadas y contó que su Sire también había caído a manos del asesino durante la persecución ya no pudo contener las lágrimas de sangre. Dentro de la caja había la mano incorrupta del chiquillo del Príncipe. Había sufrido una muerte dolorosa, notando como poco a poco se convertía en cenizas, una muerte muy extraña. Esa explicación no calmó al Ventrue catalán, ahora la acusó de traer el enemigo a Barcelona y si había venido aquí habría sido por culpa de los vampiros franceses y sus planes. Dio permiso a Françoise y a su contratado Assamita, Tarif-Al Karim, para investigar la ciudad por si encontraba alguna pista, pero todos los recursos de la Camarilla de Barcelona estaban dedicados a la preparación y protección de la inauguración del Elíseo, posiblemente la Matusalén Ermessenda de Durfort se levantaría de su Letargo y querían que todo fuera perfecto. Kvothe, compadecido por la situación de la francesa, se comprometió que ayudaría en lo que pudiera. En la salida conocieron a dos miembros ilustres del Clan Toreador de Barcelona: Claudi de Bonesvalls, chiquillo de Ermessenda, y a Adolfo de Sanpedro Cruz, el cual las malas lenguas decían que era un hijo ilegítimo de César Borgia.

El resto del grupo también se comprometieron en ayudarla, algunos para la protección de la Camarilla, otros por curiosidad pues sabían que no había ningún ataque a Barcelona planeado. Aún y así antes de nada fueron a ver al contacto de Ákos en la ciudad: Guerson Mirshaji, el único Tremere de la ciudad. Era de orígen judía de la ciudad de Cardona y estaba especializado en la videncia y los recibió en la sinagoga. Explicó que en ciertos documentos suyos encontró leves referencias al Fragmento de Sargón, pero eso tendría que esperar ya que estaba llevando a cabo difíciles rituales para asegurar el desarrollo seguro de la inauguración del Elíseo. Una vez hecho la inauguración mostrarís esos textos y les ayudaría a sacar información.

La única pista que Françoise tenía sobre el presunto miembro de la Mano Negra era el barco con el que había llegado a Barcelona: el Mater Dolorosa. Se dirigieron allí y lo vieron amarrado con una pasarela que permitía subir, en un momento que nadie miraba Luca, Ákos y Kvothe subieron a investigar. Les llamó la atención que aunque había llegado algunas noches antes no habían descargado las mercancías y no habían tocado nada desde entonces. Investigando Ákos encontró una vieja cruz de madera, con sus habilidades extrasensoriales percibió su propietario, una figura alta, delgada y llena de odio. Mientras Heimdallr y Nicoleta, que se habían quedado en el puerto, fueron saludados por un par de guardias y les comentaron que el barco estaba maldito: todos los miembros habían muerto extrañamente durante la travesía y los pocos que sobrevivieron estaban agonizando cuidados por las monjas de Santa Maria del Mar. En el barco investigaron más y Luca pudo confirmar lo que se temían: el vampiro que había venido en ese barco no era otro que Javan, chiquillo de Japheth, diablerizador de Giovannis.

Eso cambiaba la situación, ya no iban detrás de un miembro de la Mano Negra, para alivio de Luca y Nicoleta, sino un Matusalén del ya extinto Clan Capadocio. Intentaron hacer entender eso a François y a Tarif los cuales, una por orgullo y el otro por el contrato, no desistieron de su búsqueda: Sabbat o no había asesinado al chiquillo del Príncipe de París.

Antes de ir a ver a las monjas quisieron avisar a la Camarilla local de ese hecho. Hablaron con Conrad Darnius i Oliver, un Ventrue calmado que hablaba poco y escuchaba mucho, intentando conocer todo lo posible a su interlocutor sin él dejar ninguna pista. Se mostró amable y dejó relucir las antiguas rencillas territoriales entre Cataluña y Castilla, abogando por la independencia de la primera. Conrad les avisó que Santa Maria del Mar estaba bajo la protección de la Ordre de Sant Jordi, un grupo de poderosos cazadores locales que por suerte eran mucha más amenaza para el Sabbat que para la discreta Camarilla.

Françoise no se dejó amendrar por esas palabras, tenía que demostrar que aún y siendo joven podía dirigir la investigación. Heimdallr rehusó entrar, pues su maldad sería fácilmente detectada por los cazadores, Tarif obviamente se quedó fuera así como Kvothe, repleto de tatuajes. Dentro pidieron por los marineros y les informaron que el capitán había muerto, únicamente quedaban el contramaestre y el grumete. Éstos, entre terribles sufrimientos, narraron su corta odisea: primero varios hombres que jugaban a los dados se tiraron a la mar en plena noche, no pudieron ser rescatados, luego un par aparecieron muertos sin ni gota de sangre, uno se colgó con una soga en el mástil y el resto fueron pereciendo de esa extraña enfermedad. Disimuladamente cogieron muestras de la sangre de los hombres enfermos y Ákos y Nicoleta, ambos con conocimientos de medicina, determinaron que esa enfermedad tenía algún elemento sobrenatural pues no la reconocían.

Finalmente, al quedar poco para el amanecer, fueron a alojar-se a las habitaciones privadas que había ofrecido Guerson Mirshaji, espectantes de qué pasaría a la noche siguiente...

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