martes, 17 de enero de 2012
Crónicas Giovanni - Sangre y Fuego - En Camino
Nota del Máster: PJs presentes - Nicoleta, Eneas, Luca y Ákos
Continuan hablando con Bernini, parece que iba buscando algo por Basilea y tenía un mapa de la ruta a seguir con posibles escondites, si hay alguna copia tenía que estar en la mansión Giovanni de Roma. Después de mucho discutir el grupo decidió intentar aprovechar la enemistad entre Mario y Ambrogino Giovanni para su beneficio, así que enviaron a Bernini para que concertara cita con el líder de la familia en Roma.
Mientras esperaban la respuesta Eneas fue a moverse por los bajos fondos de la ciudad para buscar información de la 'Joven Dama', el resto del grupo iría a ver a Adonijah. Este vivía en las callejuelas que formaban el barrio judío de Roma, al oeste de Campodioglio en una casa destartalada y enmohecida. Se oían cantos en hebreo que venían de dentro de la casa los cuales continuaron una vez llamaron, tuvieron que esperar hasta que el canto terminó para que abriera la puerta Adonijah Ben-Reuven. Los miró inquisitorialmente, era un hombre no muy alto pero de alguna manera exudaba poder y Fe, aparte de que su largo pelo y barba ya muy canosos le daban un aire de sabiduría.
Los recibió en su casa, hacía tiempo que no tenía tratos con los hijos de Caín y tenía mucha curiosidad. Su pequeña casa estaba llena de arcilla y extraños diagramas cabalísticos poderosos según los ojos entendidos de Ákos. Sin dejar mucho tiempo para explicaciones propuso hacer una gematría, el arte de determinar el futuro a partir de las letras y sus equivalencias numéricas. Nicoleta se ofreció voluntaria, en base a su nombre y apellidos pasados a hebreo, su fecha de nacimiento y su fecha de muerte Adonijah estableció lo siguiente:
"Me temo que te aguarda la espada de Uriel. Lo veo aquí: fuego, una conflagración y páginas ardiendo en el centro de todo ello. Evita los números 9 y 16; sé amable con las mujeres ancianas y las muchachas. Saborea la sangre de la boca de otro cuando sea una abominación, pero ten cuidado con el cáliz que te será ofrecido. Más allá de ello, no puedo ver mas."
Mientras Eneas hizo su búsqueda por los peores tugurios de la ciudad. Poca información consiguió, parece que una jovencita se movió por allí pocas noches antes, una niñita pelirroja pero no desvalida, un viejo soldado que intentó propasarse con ella terminó muerto. Con la breve descripción tiene sospechas que Marianna, chiquilla de Claudius Giovanni, también está relacionado en todo eso. Una vez descubierto todo eso fue hacia la casa de Adonijah.
Allí Adonijah guió a los tres vampiros al sótano y les mostró su obra: un golem. No era un golem cualquiera, seguía las indicaciones del gran Rabino Ben Reben de Praga, que hizo un golem para proteger a pueblo judío de la ciudad ante las amenazas por sacrificar niños. Aún no estaba terminado, pero justo hace unas semanas intercambió unos libros en caldeo y un listado de extraños libros de la Biblioteca Vaticana con un misterioso erudito que le dio los últimos diagramas de Ben Reben que le faltaban. Los textos en caldeo trataban sobre un ritual cabalístico llamado 'La Unción'. Cuando llegó Eneas se ofreció a que se hiciera una gematría sobre él, Adonijah quedó sorprendido al ver el mismo resultado que con Nicoleta, cosa que no debería pasar. Determinó que sus destinos estaban totalmente ligados. Ese interés de Adonijah fue aprovechado por el Tremere para ganarse un poco su confianza y poder confiar en él para el futuro.
Volvieron a la Posada de los Tres Leones, allí les esperaba Bernini. Mario Giovanni había accedido a hablar con los 'investigadores de la Camarilla' para tratar un asunto de cierto robo de libros. A la noche siguiente estaban citados en la Mansión Giovanni.
Después de descansar por el día y planear la situación se dirigieron a su cita con Mario. La mansión estaba situada en la Colina Capitolina, pero esta era más grande e impresionante que la de Hardestadt. Un sirviente con librea les abrió la verja y les acompañó al salón principal. Allí Mario Giovanni, delgado, con barba negra y ricamente vestido aunque sin hacer ostentación, les esperaba. Les recibió con una gran sonrisa y escuchó las sospechas que tenían sobre Ambrogino Giovanni y que su asalto a la Biblioteca Vaticana ponía en peligro la Mascarada y podía hacer que se llamara la atención de la Inquisición. Mario admitió que su primo estaba mal de la cabeza, perdiendo el tiempo con viajes sin atender los negocios familiares, siempre con alguna extraña búsqueda, como la del Monasterio Negro. Poco sabía, únicamente que se había ido a Basilea. Pero tenía una copia del mapa que seguía para ir hacia allí que lo entregaría de buena gana y hasta les pediría, si no era mucho atrevimiento, que buscaran a su primo y le hicieran entrar en razón. Se pactó un pago y una carta firmada por Mario para que los sirvientes Giovanni apoyaran el grupo en caso de necesidad.
El grupo quedó totalmente sorprendido de lo solícito que fue Mario, obviamente los quería usar para quitar del medio a Ambrogino usando la excusa de la Camarilla. Aún y así no tenían que olvidar que Mario solo era un miembro de la familia mientras que Ambrogino uno de los favoritos de Augustus Giovanni, líder del Clan. Revisaron con sus habilidades extrasensoriales las monedas dadas, varias de ellas tenían una extraña resonancia y conociendo las actividades de los Giovanni era casi seguro que serían anclas de fantasmas para tener unos espías permanentes entre ellos.
Teniendo el plano fueron a buscar a Toby y a algunos otros mercenarios, viajarían por la tarde-noche y descansarían por las mañanas para intentar evitar los ejércitos de los diferentes príncipes de las provincias.
Fueron dos semanas de duro viaje, fueron asaltados varias veces y los caminos eran inseguros, pero aún y así con el plano pudieron avanzar sin demasiado problema. Llegando a cerca de Basilea encontraron el camino cortado ya que se adentraba por la plaza principal de un pueblo y justo en ese momento se iba a practicar una quema de brujas: una matrona y una anciana. El juez empezó a leer las acusaciones: aparearse con el demonio, actos contra natura, tener familiares demoníacos y practicar la magia negra. Todo eso las ponía más allá de la misericordia de Dios. Eneas y Ákos encontraron una situación que tenía que frenarse, no podían permitir que matar a dos personas inocentes. Nicoleta y Luca no encontraban sentido poner en peligro o retrasar su misión por dos mortales, mientras que Paul defendía la opción de que pudieran llegar a ser brujas, aparte que intervenir quizás llegaría a causar más dolor. Aún y así no pudieron convencer a los dos Tremere, tenían un plan.
Los carros retrocedieron y se escondieron, Ákos con su control sobre el fuego prendió un granero de las afueras del pueblo, cuando el caos se instauró usó sus habilidades taumatúrgicas para volver a las dos mujeres invisibles y subió encima la pira para desatarlas. Dos hombres se acercaron a él, era muy sospechoso que justo cuando las brujas habían usado su magia negra apareciera un extranjero por aquí. Eneas usó su poder para sugestionar a esos hombres y que pensaran que era un sirviente de Dios y que su misión era cazar a esas brujas. Cuando le dejaron en paz las desató y les indicó que la esperaran a la salida del pueblo, la vieja parecía controlar la situación y se fue rápidamente, la matrona asustada le dijo que si y se marchó poco a poco. En ese momento el y parte del populacho, que ya se había organizado para apagar el fuego, empezaron a increpar a Eneas. Éste bajó de la pira y manipuló la mente del juez haciéndole creer a él también que era un representante de Dios y él y sus compañeros necesitaban pasar para investigar esos hechos, aunque el populacho seguía increpándole el juez los calmó y permitió a Eneas ir a buscar al resto del grupo.
Cuando el grupo volvió a pasar por el pueblo parecía que el fuego ya estaba bajo control. Pero en la plaza estaban reunidos el juez con el populacho rodeando a un grupo de mujeres, parecía que estaban buscando nuevas brujas. Eneas, preocupado que no fueran a quemar ahora a otras mujeres, bajó y enunció que él podía discernir cual de ellas era la bruja verdadera. Fue tocando la cabeza de las mujeres y no pasó nada, hasta la última, que murmurando unas palabras y usando sus poderes místicos robó parte de la sangre de la mujer cayendo inconsciente, como si indicando que esa mujer era culpable. Volvió a dominar al juez y le dijo que él la llevaría al obispo de Basilea haciendo una actuación delante el populacho para que se creyeran bendecidos.
Una vez hecho esto salieron del pueblo recogiendo a la matrona que había huido, parece que la anciana no se había fiado de Eneas. Con todas esas mujeres continuaron el viaje, no sin la oposición de Nicoleta y Luca que seguían sin entender por qué salvar a esas mujeres.
Una vez en Basilea despidieron a los mercenarios, pagándoles con las monedas-ancla, y se refugiaron en el sótano de una casa en ruinas. Al caer la noche Eneas manipuló la mente de las mujeres para que olvidaran lo sucedido y las llevó a un convento dónde se encargarían de ellas. Mientras el resto del grupo fue a buscar algún signo de actividad Cainita, pues era su obligación de presentarse ante el príncipe de la ciudad. Con unas pocas preguntas oyeron sobre Herr Dieter Frankel, un librero que trabajaba cada día hasta altas horas de la noche, una muy buena pista.
Fueron a ver a Dieter, los recibió un viejo carcamal muy gruñón, una vez dentro de su hogar se mostró como lo que era, un miembro del Clan Nosferatu. Parece que era un erudito de griego y latín, los Giovanni habían contactado con él por si tenía conocimientos de caldeo. Les dio indicaciones para ir a ver al príncipe Maximilian en la taberna 'El Gallo Negro' y les despidió bruscamente.
Una vez se reunieron con Eneas fueron a ver a Maximilian. Con unas pocas indicaciones estaban en el sótano de la taberna, la corte del príncipe de Basilea estaba formado por dos hombres y una mujer. Rápidamente saltaron chispas entre Eneas, el cual despreciaba a los Ventrue, y Maximilian, queriéndose hacer valer su autoridad aunque ellos vinieran en nombre de los Fundadores. Indicó que los vampiros locales tenían un duro conflicto con los hombres lobo y que los habitantes de la Abadía Negra no habían tenido la decencia de presentarse ante él, si los investigadores iban allí que les avisara que si continuaban en su actitud no respondería de sus actos.
Etiquetas:
game,
giovanni chronicles,
vampire
Ubicación:
Basilea, Suiza
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